Middle East

Siria bajo fuego: Primer análisis

La naturaleza de los primeros ataques aéreos con misiles de los EEUU, Reino Unido y Francia fueron más bien improvisados y simbólicos.

Las fuerzas iraníes, rusas y de Hezbollah no fueron atacadas. Assad no sufrió estratégicamente. La oposición siria, que esperaba mucho más, no obtuvo ninguna ventaja seria. Se están realizando manifestaciones masivas en apoyo de Assad en Damasco.

Los comentaristas rusos han remarcado que la propia Francia no lanzó misiles, todos los misiles fueron lanzados por las fuerzas militares británicas y estadounidenses.

A juzgar por el hecho de que todos los misiles fueron lanzados contra objetivos a una distancia prudente de la ubicación de los soldados rusos, parece que la línea de Mattis ganó en Estados Unidos, en oposición a la de Bolton, que ha insistido en atacar directamente a los iraníes y Rusos.

Israel también insistió en lo último.

¿Por qué luchamos en Siria?

El 31 de octubre de 2015, el avión de pasajeros ruso Airbus A321, vuelo charter 7K9268, que volaba desde el balneario egipcio de Sharm el-Sheij con destino a San Petersburgo, se estrelló en la península del Sinaí. Las 224 personas a bordo murieron. Casi todas eran ciudadanos rusos. El avión sólo estuvo en el aire unos 20 minutos antes de que se estrellara. La organización terrorista “Estado islámico” (EI) se atribuyó la responsabilidad del derribo inmediatamente después del desastre. Los “Soldados del Califato han logrado derribar un avión ruso en la provincia de Sinaí”, declaró el grupo. Más de 220 “cruzados” a bordo murieron. El ataque fue un acto de venganza en contra de la intervención militar rusa en Siria. Expertos en asuntos exteriores rusos han descartado que hubiera un “tiroteo”, pero los investigadores creen que una bomba estalló a bordo de la aeronave provocando la caída.

¿Revolución nacional o “primavera” turca?

Sabemos ahora que podría haber también un conflicto interno dentro del AKP. El presidente turco Abdullah Gül criticaba al Primer Ministro Erdogan en público. ¿Qué significa eso para la autoridad de Erdogan y su futuro político? Las directrices para la política turca hacia Siria no son escritas por Ankara, sino por los “socios” de la OTAN. Erdogan convirtió Turquía en los últimos dos años en una base militar de terroristas, mercenarios y criminales yihadistas, que fueron a Siria para luchar contra el régimen. Turquía los apoya, incluso cuando están en Siria. Turquía apoya el robo organizado de compuestos industriales en Siria y el transporte a través de la frontera con Turquía. Erdogan intentó un par de veces provocar una guerra convencional contra Siria. Cuando hablamos de todos esos actos de agresión contra Siria no hay que olvidar un detalle importante: Erdogan no sólo apoya la violencia contra los civiles sirios, sino también contra sus propios ciudadanos. Las explosiones de bombas en la ciudad turca Reyhanli, donde murieron 51 personas y 140 resultaron heridas. Erdogan acusó a los servicios secretos sirios, pero sabemos hoy por documentos filtrados de la inteligencia turca que la filial de Al Qaeda “Frente Nusra” era responsable de ese ataque horrible, exactamente los mismos extremistas a los que Erdogan ofrece apoyo y refugio seguro.

Entonces, ¿qué puede ocurrir si dimite Erdogan? ¿Cambiará de repente la política turca? ¿Habrá un cambio dentro del AKP? ¿Un cambio en el gobierno turco significa automáticamente que el Estado modificará su programa geopolítico? ¿Occidente aceptaría eso? Yo lo dudo profundamente.

Estamos en la mayor crisis de la historia geopolítica moderna

Manuel Ochsenreiter: Prof. Dugin, en estos momentos el mundo se enfrenta en Siria la mayor crisis internacional desde la caída del Bloque Oriental en 1989/90. Washington y Moscú se encuentran en una confrontación a través de terceros en el campo de batalla sirio. ¿Es esta una nueva situación?

Dugin: Tenemos que ver la lucha por el poder geopolítico como el viejo conflicto del poder terrestre, representado por Rusia, y el poder del mar, representada por los Estados Unidos y sus socios de la OTAN. Esto no es un fenómeno nuevo, sino que es la continuación de la vieja lucha geopolítica y geoestratégica. La década de los 90’s fue la época de la gran derrota del poder terrestre representado por la URSS. Michail Gorbachov se negó a la continuación de esta lucha. Esto era una especie de traición y resignación frente al mundo unipolar. Pero con el presidente Vladimir Putin a principios de la primera década del 2000, llegó una reactivación de la identidad geopolítica de Rusia como una potencia terrestre. Este fue el comienzo de un nuevo tipo de competencia entre el poder del mar y el poder terrestre.