Eurasianism

LA CAPUCHA BLANCA: LA LEGITIMIDAD DE UNA MISIÓN UNIVERSAL

La primera parte de “El cuento de la capucha blanca de Nóvgorod” hace referencia a su origen. No dice como el emperador romano Constantino el Grande fue convertido al cristianismo por el papa Silvestre (?- 335). En la tradición católica se habla de cómo el emperador Constantino sintió una especial gratitud por el Papa Silvestre después de haberlo curado de forma milagrosa. Ello hizo que Constantino reconociera a Cristo como Dios. Fue a partir de esta historia que surgió la idea de la “donación de Constantino”. “La donación de Constantino” fue interpretada como el hecho de que Constantino le transfirió la autoridad del Imperio Romano de Occidente al Papa Silvestre. Según esta leyenda, después de que Constantino hizo esta donación, se fue al Imperio Romano de Oriente y fundó una nueva capital en Bizancio. “El cuento de la capucha blanca de Nóvgorod” se encuentra entrelazado con esta leyenda católica, pero le agrega un detalle importante: a Constantino se le aparece en un sueño un ángel que le ordena, como muestra de agradecimiento al Papa Silvestre, coser una “capucha blanca”; la capucha blanca es un símbolo que hace referencia a un poder puramente espiritual que luego le es entregado al obispo de Roma. El color blanco de la capucha significa la luz celestial pura y es un símbolo de carácter apolíneo. En el texto que nos narra esta historia la capucha es interpretada como un símbolo de la “brillante resurrección del mismo Cristo”.

LA PAZ QUE FIRMARON AZERBAIYÁN, TURQUÍA Y RUSIA ES UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA PODER RESOLVER LOS PROBLEMAS DE LA GUERRA CONTRA ARMENIA

Hasta ayer, los políticos que pertenecían al clan de Karabaj fueron nuestros aliados”, dice Dugin. “Y hoy se convierten en nuestros oponentes: así es la política. No se trata de algo personal. Ahora que las estructuras globalistas de Soros, que apoyaban a Pashinian, han fracasado los globalistas intentarán controlar Armenia por medio del “clan de Karabaj”. No a través de Pashinian, sino precisamente usando al “clan de Karabaj” … Si el Primer Ministro de Armenia llega a cambiar abruptamente sus orientaciones políticas, creo que sus más fervientes oponentes serán los nacionalistas del “clan de Karabaj”, quienes buscarán el apoyo de los estadounidenses, de Soro y, por lo tanto, una vez más intentarán causar que Armenia vuelva a travesar por el mismo círculo vicioso.

LA NATIVIDAD RUSA

Las estrofas de este kontakion son cantadas por la Iglesia rusa durante la fiesta que celebra la Natividad de Cristo. Esta festividad es sumamente solemne, debido a que en ella se condensa el significado total de las enseñanzas cristianas. Y como somos cristianos, en ella encontramos la esencia de todo nuestro destino. Pero no somos sólo "cristianos" en un sentido abstracto que viven en un tiempo que no conocemos o que existen en un espacio que nos es desconocido. Somos cristianos rusos que vivimos en la Rusia contemporánea. Y con tal de participar conscientemente en nuestro destino, debemos comprendernos a nosotros mismos, saber en dónde vivimos, cómo vivimos y cómo nos relacionamos con cada momento de nuestra vida y antes que nada debemos conocer la relación que tenemos con el mayor acontecimiento en la historia de la humanidad: con la Natividad de Cristo. Este acontecimiento nos plantea la cuestión de la comprensión que tiene la ortodoxia del espacio y el tiempo y la relación que tiene esta misma comprensión del espacio y el tiempo con nuestro lugar en el mundo y nuestro tiempo particular.

 

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS: LA PREGUNTA ACERCA DE LA PREHISTORIA

Incluso para quienes han sido capaces de superar el dogma vacío que denominamos como "progreso" (además de los estrechos criterios materialistas y positivistas que han reinado durante los últimos dos o tres siglos) las decenas de miles de años que denominamos como la "prehistoria" siguen siendo todavía para nosotros un abismo insondable que es abrumador e inmenso. Ante este abismo, tanto la erudición más rigurosa como las intuiciones más convincentes, parecen fallarnos irremediablemente y, al no encontrar ninguna "documentación" o "evidencia" inteligible sobre la cual podamos depositar nuestra fe, acabamos por proyectar ideas fantásticas sobre ella o caer en reduccionismo bastante toscos. La época del Paleolítico y del Neolítico - la Edad de Piedra - están envueltas en un velo tan denso que de él solo quedan unos pocos artefactos dispersos y rotos ante los cuales únicamente podemos hacer preguntas que resultan muy desalentadoras. Y ninguna de esas preguntas puede ayudarnos a deshacer el nudo gordiano ante el que nos encontramos o, desde una perspectiva más subjetiva, resultan ser nada más que un “sueño imposible” ante el cual las escuelas de pensamiento más competentes, con sus distintas visiones acerca del desarrollo del mundo durante la presente trayectoria de nuestro actual ciclo de la historia humana, son incapaces de remontarse al origen de la humanidad misma más allá del Paleolítico. 

EL NEOEURASIANISMO DE ALEXANDER DUGIN Y EL PROYECTO DE LA UNIÓN EURASIÁTICA:

Un análisis exhaustivo del proyecto de la Unión Euroasiática y la teoría política que se encuentra subyacente a ese tema requiere del hecho de que se preste mucha atención a la enorme cantidad de escritos y a la actividad académica realizada por el muy conocido neoeurasianista Alexander Dugin, algo que no se ha hecho hasta ahora. Cuando se revisa la literatura acerca de Dugin y la Unión Euroasiática, se puede encontrar muchas veces que esta misma no hace una revisión importante de las mismas fuentes primarias. Basta simplemente comparar algunos de los trabajos más recientes de Dugin, que son desatendidos por esta misma literatura, junto con sus conferencias en la Universidad Estatal de Moscú y el consenso general sobre sus ideas, para darnos cuenta de ese problema. Existe una brecha entre ambos: lo que significa que los estudios acerca de Dugin necesitan ponerse al día con respecto a los estudios hechos por el mismo Dugin.

 

EL PUEBLO RUSO COMO SUJETO DEL PENSAMIENTO (Dugin Guideline)

Hay que distinguir al pueblo de la nación. Y es un error muy grave el hablar acerca de una nación rusa. La nación es un concepto político. Se basa en una ciudadanía individualista. La nación rusa es simplemente la suma de los ciudadanos que tienen un pasaporte de la Federación de Rusia. Es una suma de entidades meramente legales que componía a los “queridos rusos” de los que hablaba Yeltsin. El pueblo, a diferencia de la nación, es un fenómeno histórico, orgánico y que se encuentra vivo. Es inconcebible sin un espíritu, sin un Logos, sin una religión. Su identidad ha superado toda definición aplicable a las entidades legales primitivas. El pueblo existe también por fuera del Estado. Lo contrario también es cierto: el Estado que es la sumatoria de todos los pasaportes rusos muy fácilmente puede estar lleno de individuos que no pertenecen al pueblo ruso. Esto sucede en la medida en que estos individuos no se solidarizan con su historia, con su destino y se niegan a considerarse como parte de ese Todo orgánico que compone a Rusia. Por desgracia, existen bastantes individuos de esta clase al interior de nuestra sociedad. Son los “queridos rusos” de Yeltsin, que en realidad no son rusos. Podemos deshacernos de los ciudadanos, pero no del pueblo.

LA BATALLA POR EL COSMOS EN LA FILOSOFÍA EURASIANISTA

Los euroasiáticos nunca fueron materialistas. En este punto se encontraron en oposición a las principales tendencias de la ciencia moderna. Al mismo tiempo, sin embargo, para ellos era importante no simplemente afirmar la prioridad de los elementos y principios eternos - de ahí la principal tesis euroasiática sobre la ideocracia, la idea dominante, el gobierno de las ideas - sino insistir en que el mundo entero y toda la realidad, desde la política a la economía y desde la religión a la ciencia, esté impregnada de ideas. Petr Savitsky insistió en el concepto de "desarrollo de lugar" o "topogénesis" (mestorazvitie). El “desarrollo de lugar” es la conjunción del espacio físico y la continuidad de significados históricos, semántica y eventos. El territorio está indisolublemente ligado a la historia, y la historia, a su vez, es una continuidad de ideas que revela una imagen única de eternidad monumental que se despliega a través de la humanidad y sobre su camino espiritual a través del tiempo.

 

Dugin Guideline No. 95: LA ECONOMÍA PARA UN HOMBRE SALUDABLE

El término economía en sí es una palabra griega, literalmente significa "domestico" (домозаконие, ley del hogar), "construcción" (домостроительство, construcción del hogar), "ordenamiento" (домопорядок, orden en el hogar). En este caso, la casa también debe entenderse en griego como un territorio en que se desarrolla lo cercano (no solo una vivienda, sino también lo adyacente a esta vivienda). La economía es una esfera directa. Este no es el caso de las castas o las propiedades individuales, sino un denominador común: la construcción de viviendas es algo común a los estratos pobres, medios y superiores.

Sobre Johan Huizinga

La capacidad de comprender las estructuras de la convencionalidad, la capacidad de imitar las pasiones, incluida la agresión, el conflicto, el drama, pero con toda la tensión y el voltaje, que no rompe el hilo, que no detiene el flujo de la vida: esta es la base de la vida humana entre todos los individuos. Este es el fundamento de la sociedad. Aquí reina un signo, un símbolo, una indicación de uno al otro y siempre con una parte irónica de convencionalismo. Sin esto, no hay cultura. La percepción demasiado directa del mundo es una propiedad de los idiotas e ignorantes.

PENSAMIENTOS DURANTE LA PLAGA 9 – EL CÍRCULO DEL SERVICIO EN LA PASCUA Y HOGAR

Hoy estamos acostumbrados al qué deciden, qué hablará el sacerdote, qué dirá la jerarquía, sí, esto es importante. Pero, de hecho, la Iglesia no son solo ellos, no solo son los sacerdotes, los obispos, los diáconos, todos están juntos, todos son cristianos ortodoxos. Y cada uno de nosotros tiene toda la responsabilidad de ser cristiano, y ser cristiano significa comprender nuestras oraciones, no solo ofrecerlas, sino también comprender su significado, poder pronunciarlas, poder cantarlas. Al menos cantamos si no tenemos una imagen completa. Comprendemos lo que está en juego. Comprendamos los servicios donde termina una parte y comienza otra.

Orión, o la conspiración de los héroes

Orión es la más misteriosa de todas las constelaciones. El tiempo se esconde en su hombro derecho. Él es el héroe principal del mundo subterráneo (¡y no solo subterráneo!). “Betelgeuse” significa “hombro del héroe” en árabe. Es en ese mismo hombro donde se guarda el secreto de un libro que Fulcanelli primero le dio a Canseliet, y luego se retiró, prohibiendo su publicación. El asunto concierne al “Finis Gloria Mundi”, tercer libro del adepto. Cuando la leche de Virgo toca el hombro musculoso del “dios negro”, y así pierde sus manos bajo los cuchillos de los ejecutores despiadados, se acerca un fuego mundial, la esfera se está volcando. El cielo cae, está hecho de piedra, como todos saben. Los héroes preparan en secreto terribles conmociones para la sociedad. Una sociedad que se consuela con el hecho de que los ha desterrado de la historia, pero ¿dónde está la frontera precisa entre el alcance literario y nuclear, entre un rincón oscuro para meditaciones y bombardeos de alfombra?

Según nuestra información, los agentes de Betelgeuse, habitantes del “mundo mágico de los héroes”, disfrazados de funcionarios estatales, han llegado a la sala de máquinas de la autoridad. Solo existe la certeza de la secuencia celestial y los ciclos procesionales en sus mentes. Un incendio nuclear del hemisferio norte es una forma de Olimpo, el fuego de Hércules para ellos.

La noción de geopolítica en Aleksandr Dugin y sus implicaciones para América Latina: una cosmovisión del mundo y las relaciones de poder

Aunque los países de América Latina tienen una tradición judeocristiana, base esencial de la civilización occidental, aún prevalecen algunas de sus raíces indígenas, particularmente en países como Perú, Ecuador y México. En Perú, por ejemplo, los apellidos indígenas aún se conservan y son parte de la cotidianidad. El reconocido politólogo Samuel Huntington (1998) señala que los latinoamericanos no son parte de la civilización occidental, al menos no plenamente. Los latinoamericanos y los rusos están ubicados en una suerte de espacio semi-occidental, cada uno con sus respectivas y distintas razones. Más allá de que los críticos de Huntington vean en su obra algunas tendencias racistas y eurocentristas (Lozada, 2017) — dependiendo del criterio de cada quien — , lo cierto es que su paradigma es uno de los más relevantes en las academias científicas y humanísticas del mundo, incluso en América Latina. El ensayo de Edward Said (2001) fue uno de las más importantes respuestas a Huntington.. En las principales universidades de Venezuela, por ejemplo, es esencial estudiar a Samuel Huntington para comprender el desarrollo de las civilizaciones del mundo.

Dugin en Shanghái (III): Multipolaridad, Unipolaridad y Hegemonía

La unipolaridad ganó terreno en los debates teóricos de las Relaciones Internacionales después del colapso de la Unión Soviética. Ese momento fue declarado como el “momento unipolar” por Charles Krauthammer. El “momento unipolar” significa la creación del concepto de un sistema unipolar en la realidad concreta con un polo y una periferia. Pero Krauthammer no estaba seguro si esto duraría para siempre o si terminaría dentro de poco. Entonces usó con mucha certeza el término “momento unipolar”. Después del fin de la Unión Soviética, fue confirmado el sistema unipolar, por ejemplo, en varios niveles, como el “Fin de la Historia” declarado por Fukuyama. No existía una confrontación entre polos o sistemas, solo existe un sistema: la democracia liberal capitalista con la sociedad de mercado, con Occidente reconocido por todos como el “líder del mundo”. Además, existe Occidente y el Resto. El Resto debe seguir a Occidente – esa es la esencia de la unipolaridad. Existe un único polo, un sistema, un sistema global – eso es la globalización. Así que la unipolaridad era comprender, en términos realistas, el mismo concepto de globalización, el Fin de la Historia o el momento unipolar.

Dugin en Shanghái (II): Geopolitica

La geopolítica es una rama del análisis estratégico. Existen algunos vínculos entre las teorías de las Relaciones Internacionales y las teorías geopolíticas, pero la geopolítica es un campo absolutamente original e independiente del pensamiento estratégico y de análisis. En esta conferencia vamos a centrarnos en los paradigmas, conceptos, escuelas y principales debates de la geopolítica.

La geopolítica puede ser definida como una disciplina que estudia las relaciones e interacciones entre los Espacios (Territorios), Estados, Civilizaciones, Pueblos y Economías. Este contexto es mucho más amplio que el de las Relaciones Internacionales, porque las teorías de las Relaciones Internacionales sólo estudian las relaciones entre los Estados. La geopolítica es mucho más amplia. Primero que todo, se centra en las relaciones entre el Estado y el espacio (territorio) – pero no exclusivamente, entre cultura a cultura y pueblo a pueblo, todo en el espacio. El espacio en la geopolítica juega el mismo papel que el tiempo en la historia. El análisis geopolítico está basado en la centralidad del espacio.

El extraño viaje de Miguel Díaz-Canel (I)

Mi vocación me lleva en esa época a profundizar en los autores y estudios dedicados a la geopolítica, especialmente Carl Schmitt. Pero también centro mi interés en la tradición rusa y los estudios eurasistas. Cuando cayó la Unión Soviética, en ese mismo momento, yo ya estaba preparado para ofrecer una alternativa al liberalismo y al comunismo.

Desapareció la censura, así que pude fundar el semanario Den (El Día) y comencé a publicar mis primeros artículos. Casi al mismo tiempo empiezo a impartir clases de geopolítica a los políticos y militares rusos. Fui yo quien introdujo la geopolítica en el Estado Mayor, porque los generales rusos se dieron cuenta de que la OTAN, contrario a lo que podría esperarse, continuaba siendo una amenaza tras la caída de la Unión Soviética, aunque ya no fuera a través de la visión ideológica del campo socialista contra el campo capitalista.

¿Qué es el Eurasismo? Una conversación de Alain de Benoist con Alexander Dugin

La Cuarta Teoría Política no es una invitación a un retorno a la sociedad tradicional, es decir, no es el conservadurismo en el sentido convencional. Hay muchas características de nuestro pasado cronológico que son agradables y muchas que no lo son. Del mismo modo, las formas tradicionales de sociedad también son distintas unas de las otras. Por último, en las diferentes sociedades contemporáneas, las matrices étnicas y sociológicas, así como los contextos, también son diferentes unos de los otros. Por lo tanto, la Cuarta Teoría Política no debería imponer nada a nadie. Los partidarios de la Cuarta Teoría Política deben actuar paso a paso: la primera y más importante etapa es sostener el Dasein como el sujeto de nuestra teoría y la reversibilidad del tiempo. De esta manera, nos liberaríamos para el desarrollo de los preconceptos. Nosotros podemos definir varios preconceptos con respecto a la reversibilidad del tiempo y del Dasein/Traiectum, por lo tanto podemos definir varios conceptos políticos del tiempo. Y cada uno de ellos puede situarse en un proyecto político actual, de acuerdo con los principios de la Cuarta Teoría Política.  

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El paradigma del Fin

El análisis de las civilizaciones y sus relaciones, confrontaciones, desarrollo e interconexiones es un problema tan complejo que se pueden obtener resultados no simplemente diferentes, sino totalmente opuestos dependiendo de la metodología y del nivel de la investigación. Por lo tanto, con el fin de obtener incluso las conclusiones más aproximadas, es necesario aplicar una reducción que aporte una serie de criterios a un único modelo simplificado. El marxismo prefiere de forma inequívoca el enfoque económico, que se convierte en un sustituto y en el denominador común para todas las otras disciplinas. El liberalismo, en esencia, aunque menos explícitamente, también lo hace.

Un método cualitativamente diferente de reducción es el ofrecido por la geopolítica que, aunque menos conocido y menos popular es, sin embargo, no menos eficaz o ilustrativo para explicar la historia de las civilizaciones.

Varias formas de enfoque étnico, incluyendo en el extremo final "la teoría racial", ofrecen otra versión de reduccionismo. Por último, las religiones también ofrecen su propio modelo reduccionista de la historia de las civilizaciones. Estos cuatro modelos representan las rutas más populares de generalización y, aunque existen otros métodos, es poco probable que rivalicen con estos en términos de grado de claridad o sencillez.

La idea de Eurasia. El eurasianismo como camino hacia una multipolaridad real

El Estado-nación de hoy se está transformando en un estado global; estamos frente a la constitución de sistemas de gobiernos planetarios dentro de un sistema económico y administrativo único. Creer que todas las naciones, clases sociales, y modelos económicos pueden súbitamente comenzar a cooperar con la base de esta nueva lógica mundial es un error. La globalización es unidimensional, un fenómeno univectorial que trata de universalizar el punto de vista occidental (anglosajón, norteamericano) acerca de la mejor manera de manejar la historia humana. Es (muy a menudo relacionada con la represión y la violencia) la unificación de las diferentes estructuras socio-políticas, étnicas, religiosas y nacionales, en un solo sistema. Es una tendencia histórica occidental y europea que ha alcanzado su punto máximo durante la dominación de los Estados Unidos.

Duguin: profeta de Eurasia

Alexander Duguin (Moscú, 1952) se ha transformado hoy en el más significativo geopolitólogo ruso. Inscripto en la ideología nacional bolchevique del estilo de Ernst Nietkisch sostiene un socialismo de los narodi. Esto es, un socialismo de los pueblos, despojado de todas las taras modernas como su materialismo, su ateísmo y su ilustración.

Su teoría geopolítica es la construcción de un gran espacio euroasiático con centralidad en Rusia.

En este libro que comentamos, traducción al portugués de Against the west (2012), se va a ocupar en primer lugar de qué entiende por Occidente, que a partir del nacimiento de la modernidad, pasando por sus distintas etapas – Renacimiento, Nuevo Mundo, Reforma, Revolución francesa, Revolución bolchevique, Transformación tecnológica, Globalización – se ha ido transformando en el criterio normativo del mundo. 

Una nación, etnias diferentes

Putin ha hablado este verano sobre la necesidad de distinguir entre naciones y grupos étnicos. La nación es una sola, como único es el estado, mientras que los grupos étnicos son diversos. En este punto es muy importante no permitir ni el nacionalismo separatista de los grupos minoritarios, ni el nacionalismo de los pueblos más grandes. Los modelos nacionalistas son incompatibles con la naturaleza euroasiática de nuestra sociedad. Si queremos preservar, fortalecer y ampliar nuestra esfera de influencia, debemos ser euroasiáticos y basar nuestra política en esta filosofía.

Esto es todo lo que Putin anunció, este es el proyecto que ha comenzado a concretar. Creo que en un corto período de tiempo va a ser necesario modificar nuestro sistema político, cambiar el equilibrio de poder entre el centro y las regiones, y el discurso en dos direcciones simultáneamente: la eliminación de conceptos tales como la república nacional dentro de Rusia y al mismo tiempo ampliar el poder de los grupos étnicos, una política deliberada para el fortalecimiento y la renovación de la lengua y de las comunidades religiosas. Se trata de un equilibrio dual.

La geopolítica de Rusia, por Aleksandr Duguin

La presente obra resulta del todo novedosa en España por la naturaleza e idiosincrasia de la misma, que no es una «historia de Rusia» al uso, sino que profundiza a nivel teórico y metodológico en muchos aspectos de la historia rusa del último siglo en clave geopolítica, y además constituye una publicación inédita de su autor en lengua castellana. Aleksandr Duguin, cuya amplia trayectoria intelectual y militante en multitud de movimientos patrióticos y avalado por su gran actividad en la difusión de ideas mediante múltiples publicaciones, se ha convertido en los últimos años en el centro de múltiples polémicas que han generado posiciones encontradas en torno a su figura. Solamente deberíamos contextualizar su obra dentro de los últimos acontecimientos mundiales, su decidida oposición al liberalismo —al que señala como el gran enemigo del mundo— y los planteamientos multipolares que defiende, o el conflicto, todavía hoy muy vivo, que vivimos en Ucrania y donde concurren muchos factores y variables, todos ellos de una enorme complejidad. Sin lugar a dudas Aleksandr Duguin es una figura de indudable talla a nivel mundial, con una obra y unos conocimientos vastos y eruditos que le convierten en un autor sobradamente cualificado en el contexto de las problemáticas que aborda la obra que presentamos.

Putin, una bandera para la liberación europea

Vladimir Putin es el líder más europeo entre los otros jefes de Estado europeos. ¿Por qué? Porque sólo él ve a Europa como una potencia libre, independiente y soberana. Así Putin – como Jean Thiriart y Jean Parvulesco – está convencido de que Europa será grande sólo si sus límites se extienden desde Lisboa a Vladivostok. Putin entiende como ningún otro que para este proyecto hay un obstáculo esencial – el mundo anglosajón, la hegemonía de los Estados Unidos, el mundo talasocrático. Todas las guerras entre estados europeos eran esencialmente guerras civiles en el contexto de la común civilización indoeuropea – con raíces comunes, con un patrimonio común, que se remonta a Grecia y a Roma. Sólo el imperio comercial marítimo británico era una desviación, que hizo revivir el espíritu de la civilización semítica de Cartago. En un duelo de Roma contra Cartago, Putin claramente está del lado de Roma, porque Moscú es la tercera Roma. Es por esto que él es el principal oponente de la hegemonía estadounidense y la oligarquía financiera mundial, defendiendo no sólo los intereses de Rusia, sino también a los intereses de Europa.

De Geografía Sagrada a Geopolítica

Los conceptos geopolíticos se convirtieron en los principales factores de la política moderna desde hace mucho tiempo. Los mismos se basan en los principios generales que permiten analizar fácilmente la situación de cualquier país y región en particular.

La geopolítica en su forma actual es, sin duda, una ciencia mundana, “profana”, secularizada. Pero, tal vez, entre todas las ciencias modernas es la que guarda en sí misma la mayor conexión con la Tradición y las ciencias tradicionales. René Guénon dijo que la química moderna es el resultado de la desacralización de una ciencia tradicional, la alquimia, como la física moderna lo es de la de la magia. Exactamente de la misma manera se podría decir que la geopolítica moderna es el producto de la secularización y la desacralización de otra ciencia tradicional, la geografía sagrada. Pero desde que la geopolítica ocupa un lugar especial entre las ciencias modernas, a menudo es considerada como una “pseudociencia”, su profanación no está tan consumada ni es tan irreversible como en el caso de la química o la física. Aquí, la conexión con la geografía sagrada es más bien claramente visible. Por lo tanto, es posible decir que la geopolítica se encuentra en un lugar intermedio entre la ciencia tradicional (la geografía sagrada) y la ciencia profana.

 

Tradición e Islam

El Islam está conectado directamente a la Tradición. Es un hecho indiscutible. Y este hecho debe ser reconocido por los tradicionalistas. El Islam está activo y en favor de una sociedad tradicional. Esto debe ser apoyado. Pero el Islam no representa la tradición sólo él. La tradición puede [también] ser no-islámica. Si los musulmanes aceptan eso y aceptan los términos de la multipolaridad, entonces un diálogo activo y una cooperación estrecha, incluso en el ámbito militar, deben ser alentados para oponerse al mundo posmoderno y alAnticristo/Dajjal. Si nos enfrentamos a una versión protestante contemporánea innovadora y comprometida del universalismo y del exclusivismo, bajo la máscara de la defensa del “Islam puro”, habrá que hacer un esfuerzo prudente y serio para deshacer este nudo geopolítico y metafísico, para reanudar el hilo de una manera u otra. La islamofobia es un mal, pero un mal puede ser también la actividad en favor de la “islamización” [y] que se presenta bajo la bandera del “Islam puro”. Cada uno debería seguir su tradición. Si no lo logramos, entonces la culpa debe ser puesta sobre nosotros, no sobre la Tradición. A un nivel puramente individual la elección es posible, pero ver a los rusos convertirse en masa al Islam me repugna, porque buscan el poder fuera de sí mismos y de su tradición y son por lo tanto enfermos, débiles y cobardes.

Huntington, Fukuyama y el Eurasismo

Los choques entre civilizaciones son casi inevitables, pero nuestra labor debe consistir en reorientar la hostilidad, que no va a dejar de crecer, contra los Estados Unidos y la civilización occidental, en vez de dirigirse a las civilizaciones vecinas. Hay que organizar el frente común de las civilizaciones contra una civilización que pretende ser la civilización en singular. Este enemigo común prioritario es el globalismo y los Estados Unidos, que ahora son su principal vector. Cuanto más los pueblos de la Tierra se convenzan de ello, más los enfrentamientos entre las civilizaciones no occidentales podrán ser apaciguados. Si debe haber un “choque” de civilizaciones, tiene que ser un choque entre Occidente y el “resto del mundo”. Y el eurasismo es la fórmula política que conviene a este “resto”.

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