Eurasia en la Guerra de Redes
Gradualmente, la influencia del eurasianismo y de las redes eurasianistas creció fuera de Rusia (en Europa, Turquía y la ex Unión Soviética, especialmente Crimea y los territorios orientales de la antigua Ucrania), y dentro de la propia Rusia. La respuesta de Putin al golpe de estado en Kiev -la reunificación con Crimea y el inicio de la liberación de Novorossia- ha servido como un momento revelador que demuestra la cada vez mayor importancia del eurasianismo, que a menudo pasa desapercibida para el observador superficial. Describí estos escenarios como inevitables en la década de 1990 (véase A. Dugin, Osnovy Geopolitiki [Fundamentos de la Geopolítica] Moscú, 1997). En aquel entonces, yo los expliqué a través de la inevitabilidad histórica y la necesidad geopolítica: de acuerdo con la lógica de la geopolítica eurasianista, Ucrania debe o unirse a los atlantistas (y entonces el este y el sur se separarán), o a Rusia (y entonces las regiones occidentales se rebelarán). Esto es precisamente lo que ha ocurrido, y Putin actuó como un verdadero patriota ruso y eurasianista en circunstancias difíciles en vez de como un liberal y atlantista. Como resultado, el Occidente oficial junto con los liberales rusos y sus velados cómplices iniciaron una nueva ola de persecuciones contra los eurasianistas, que fueron acusados de interminables y, a veces, completamente absurdas afirmaciones, y culpados de todos los pecados capitales. Cuanto más fuertes se hicieron estas ideas y más clara fue su encarnación en actos políticos reales, más odio se despertó entre los representantes de la civilización del Mar y su red.
