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POSANTROPOLOGÍA

Una sociedad concreta (fenomenal) siempre se compone de dos partes: la superficie y la subterránea. La parte superficial es lo que normalmente denominamos «sociedad», es decir, una esfera de actividad racional donde prevalece el logos (λόγος). Esto es el dominio de lo «diurno». La parte subterránea es la oscuridad, la isla submarina del inconsciente colectivo, la región de la noche social (lo «nocturno»), donde manda el mito (μύθος).

Durante algún tiempo, la ciencia progresista creyó que estas dos partes estaban situadas en orden diacrónico. En los tiempos antiguos (y entre los pueblos «primitivos», el desafortunado «residuo» de la antigüedad), el mito era predominante. Pero el progreso de la civilización suplantó gradualmente el orden mitológico y lo reemplazó con un orden basado en el logos. La comunidad, o Gemeinschaft, es reemplazada por la sociedad, o Gesellschaft (F. Tönnies). Pero esta exaltación optimista no duró mucho tiempo. Mientras que la fe ciega en el supuesto progreso reinaba casi incuestionablemente en la Europa Occidental de los siglos XVIII-XIX, el subconsciente, donde predominan las leyes eternas e inmutables del mito, fue descubierto a principios del siglo XX.

EL TERCER TOTALITARISMO (CRÍTICA DESDE LA CUARTA TEORÍA POLÍTICA)

La sociedad liberal, oponiéndose a las sociedades de masas del socialismo y del fascismo, se convirtió en una sociedad masificada, estandarizada y estereotipada. Cuanto más aspira el ser humano a ser extraordinario en el contexto del paradigma liberal, tanto más se vuelve similar a todos los demás. Lo que el liberalismo trae consigo es precisamente la estereotipación y la uniformización del mundo, destruyendo la diversidad y la diferenciación.

Por lo tanto, el propio hecho de declarar al individuo como el valor más alto y la medida de todas las cosas (liberalismo) es en sí mismo una proyección de la sociedad, es decir, una forma de influencia totalitaria y de inducción ideológica. El individuo es un concepto social - sin la sociedad, el ser humano mismo no sabe si es o no es un individuo, y si el individualismo es o no es el más alto valor. El individuo aprende que él es un individuo, una persona particular, sólo en una sociedad en la que domina la ideología liberal, que realiza la función de medio ambiente en la operación. Así que aquello que niega la realidad social y afirma la individual también posee en sí mismo una naturaleza social. En consecuencia, el liberalismo es una ideología totalitaria que insiste, por métodos clásicos de propaganda totalitaria, en que el individuo es la instancia suprema.

La Cuarta Teoría Política, de Alexander Dugin

Ediciones Fides ha publicado secunda edicion de obra "La Cuarta Teoría Política"

La Cuarta Teoría Política no es una invitación a un retorno a la sociedad tradicional, es decir, no es el conservadurismo en el sentido convencional. Hay muchas características de nuestro pasado cronológico que son agradables y muchas que no lo son. Del mismo modo, las formas tradicionales de sociedad también son distintas unas de las otras. Por último, en las diferentes sociedades contemporáneas, las matrices étnicas y sociológicas, así como los contextos, también son diferentes unos de los otros. Por lo tanto, la Cuarta Teoría Política no debería imponer nada a nadie. Los partidarios de la Cuarta Teoría Política deben actuar paso a paso: la primera y más importante etapa es sostener el Dasein como el sujeto de nuestra teoría y la reversibilidad del tiempo. De esta manera, nos liberaríamos para el desarrollo de los preconceptos. Nosotros podemos definir varios preconceptos con respecto a la reversibilidad del tiempo y del Dasein/Traiectum, por lo tanto podemos definir varios conceptos políticos del tiempo. Y cada uno de ellos puede situarse en un proyecto político actual, de acuerdo con los principios de la Cuarta Teoría Política.

 

LA 4ª TEORÍA POLÍTICA Y EL POSLIBERALISMO

Para escapar de este campo codificado del pensamiento codificado, necesitamos desconstruir toda la modernidad. Si trascendemos las fronteras de la modernidad, vemos una sociedad diferente, una noción diferente del hombre, una visión diferente del mundo, una noción diferente de la política y del Estado. En primer lugar, terminamos con el sujeto cartesiano y vemos otra cosa. Busquemos lo que hay en este otro mundo. En sociología, esto se llama la transición de la sociedad moderna a la sociedad tradicional. Las nociones de tradición, religión y pre-modernidad ya nos ofrecen un espectro indudablemente más amplio de alternativas. Si rechazamos las leyes de la modernidad tales como el progreso, el desarrollo, la igualdad, la justicia, la libertad, el nacionalismo y todo este legado de tres siglos de filosofía e historia política, entonces hay una elección. Y sin duda, al menos es muy amplia. Esto es lo que he estado diciendo. Esta es la sociedad tradicional.

Uno de los primeros movimientos más sencillos en la dirección de la Cuarta Teoría Política es la rehabilitación global de la Tradición, de lo sagrado, de lo religioso, lo relacionado con la casta, si se prefiere, de lo jerárquico y no de la igualdad, la justicia o la libertad. Todo lo que rechazamos junto con la modernidad y todo lo que reelaboramos completamente...

COUNTER-HEGEMONY IN THE THEORY OF THE MULTIPOLAR WORLD

Although the concept of hegemony in Critical Theory is based on Antonio Gramsci’s theory, it is necessary to distinguish this concept’s position on Gramscianism and neo-Gramscianism from how it is understood in the realist and neo-realist schools of IR.

The classical realists use the term “hegemony” in a relative sense and understand it as the “actual and substantial superiority of the potential power of any state over the potential of another one, often neighboring countries.” Hegemony might be understood as a regional phenomenon, as the determination of whether one or another political entity is considered a “hegemon” depends on scale. Thucydides introduced the term itself when he spoke of Athens and Sparta as the hegemons of the Peloponnesian War, and classical realism employs this term in the same way to this day. Such an understanding of hegemony can be described as “strategic” or “relative.”

In neo-realism, “hegemony” is understood in a global (structural) context. The main difference from classical realism lies in that “hegemony” cannot be regarded as a regional phenomenon. It is always a global one. The neorealism of K. Waltz, for example, insists that the balance of two hegemons (in a bipolar world) is the optimal structure of power balance on a world scale[ii]. R. Gilpin believes that hegemony can be combined only with unipolarity, i.e., it is possible for only a single hegemon to exist, this function today being played by the USA.

In both cases, the realists comprehend hegemony as a means of potential correlation between the potentials of different state powers. 

Gramsci's understanding of hegemony is completely different and finds itself in a completely opposite theoretical field. To avoid the misuse of this term in IR, and especially in the TMW, it is necessary to pay attention to Gramsci’s political theory, the context of which is regarded as a major priority in Critical Theory and TMW. Moreover, such an analysis will allows us to more clearly see the conceptual gap between Critical Theory and TMW.

El paradigma del Fin

El análisis de las civilizaciones y sus relaciones, confrontaciones, desarrollo e interconexiones es un problema tan complejo que se pueden obtener resultados no simplemente diferentes, sino totalmente opuestos dependiendo de la metodología y del nivel de la investigación. Por lo tanto, con el fin de obtener incluso las conclusiones más aproximadas, es necesario aplicar una reducción que aporte una serie de criterios a un único modelo simplificado. El marxismo prefiere de forma inequívoca el enfoque económico, que se convierte en un sustituto y en el denominador común para todas las otras disciplinas. El liberalismo, en esencia, aunque menos explícitamente, también lo hace.

Un método cualitativamente diferente de reducción es el ofrecido por la geopolítica que, aunque menos conocido y menos popular es, sin embargo, no menos eficaz o ilustrativo para explicar la historia de las civilizaciones.

Varias formas de enfoque étnico, incluyendo en el extremo final "la teoría racial", ofrecen otra versión de reduccionismo. Por último, las religiones también ofrecen su propio modelo reduccionista de la historia de las civilizaciones. Estos cuatro modelos representan las rutas más populares de generalización y, aunque existen otros métodos, es poco probable que rivalicen con estos en términos de grado de claridad o sencillez.

El horizonte cósmico de posibilidades de la Cuarta Teoría Política rumbo a la superación de la posmodernidad

El presente estudio quiere ser un análisis ilustrativo acerca del papel político-filosófico desempeñado por la Cuarta Teoría Política de Alexander Dugin frente a los desafíos nubosos de la posmodernidad, que, por la razón misma de permanecer ocultos para la mayoría de los estudiosos y diletantes, merece una investigación más precisa. Para este objetivo se adoptarán, como marcos teóricos, las concepciones de la realidad de Alexander Dugin, José Ortega y Gasset, Julius Evola, Alain de Benoist, Zygmunt Bauman, entre otros.

Se hará, a modo de introducción, una breve retrospectiva histórica para que podemos consignar adecuadamente la transición de la modernidad líquida a la posmodernidad líquida (o sobremodernidad) bajo una perspectiva cronológica, lo que facilitará la sistematización y la comprensión del enfoque tomado. En seguida, se examinará la manera por la cual la ampliación del horizonte cósmico de posibilidades de naciones autónomamente constituidas y dueñas de sus propios intereses podrá hacer posible el establecimiento de una geopolítica multipolar con la consecuente desaparición de la sociedad abierta y de los desvaríos multitudinarios de aberraciones teratológicas, personificadas en nuestros tiempos por las figuras caricaturescas del neo-liberalismo, la socialdemocracia y otros tantos muñecos de ventrílocuo que retroalimentan las hegemonías oligárquicas en detrimento de la libre dela autodeterminación de los pueblos.

Occidente y su desafío (II)

Occidente no se apresuró a modernizar Rusia por dos razones:

• Por el temor a que Rusia podría volver una vez más a la vía de la confrontación, reforzándose y estableciendo su poder (Occidente entiende perfectamente bien que Rusia no es una suerte de país europeo, sino más bien una civilización independiente, y siempre se relaciona con ella de esa manera),
• porque estando en un estado de transición a la posmodernidad, el propio Occidente perdió el interés ideológico en la modernización de otros espacios de civilización, después de haberse sumergido en la tarea de comprender los nuevos desafíos.

Occidente dio la bienvenida al abrupto debilitamiento de Rusia, pero no creyó en la sinceridad y la naturaleza fundamental de su nuevo curso occidental, viendo tal cosa con indiferencia.

La ideología del Gobierno Mundial

El frente de combate ideológico anti-mundialista también debe combinar en sí mismo elementos de ideologías “izquierdistas” y “derechistas”, pero debemos ser “derechistas” en términos políticos (en otras palabras, “nacionalistas”, “tradicionalistas”, etc.), e “izquierdistas” en la esfera económica (en otras palabras, partidarios de la justicia social, el “socialismo”, etc.). De hecho, esta misma combinación no es sólo un programa político convencional y arbitrario, sino una condición necesaria en esta etapa de la lucha. La prioridad geopolítica hacia Oriente conlleva el que nos incumba renunciar completamente a los diferentes prejuicios “anti asiáticos”, sostenidos en ocasiones por la derecha rusa bajo la influencia del completamente extemporáneo mal ejemplo de la derecha europea. El “anti-asianismo” juega solamente a favor del Nuevo Orden Mundial. Y, por último, la lealtad a la Iglesia, a las enseñanzas de los Santos Padres, el Cristianismo Ortodoxo es un elemento necesario y muy importante de la lucha anti-mundialista, ya que la sustancia y el significado de esta lucha radican en la elección de Dios Verdadero, el “bando correcto”, la “parte bendecida”. Y nadie será capaz de salvarnos del falso encanto, del pecado, de la tentación, de la muerte en este terrible viaje, excepto el Hijo de Dios. Debemos convertirnos en Su anfitrión, Su ejército, Sus siervos y Sus misioneros. El Gobierno Mundial es la última rebelión del mundo inferior contra la Divinidad. Breve será el instante de su triunfo. Eterna será la alegría de los que se unirán a las filas de los “últimos luchadores por la Verdad y la Libertad en Dios”.

La necesidad de la metafísica del Caos

La filosofía europea moderna comenzó con el concepto de Logos y el orden lógico del ser. Durante dos mil y algunos cientos de años este concepto ha sido completamente agotado. Todo el potencial y los principios contenidos en esta forma de pensar logocéntrica ahora se han explorado a fondo, expuesto y abandonado.

El problema del Caos y la figura del Caos se descuidaron, dejadas a un lado desde el principio de la filosofía. La única filosofía que conocemos en la actualidad es la filosofía del Logos. Pero el Logos es algo opuesto al Caos, su alternativa absoluta.

Desde el siglo XIX, con los filósofos europeos más importantes y brillantes como Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, hasta los pos-modernistas contemporáneos el hombre europeo comenzó a sospechar que el Logos estaba llegando a su fin. Algunos de ellos osaron afirmar que de ahora en adelante estamos viviendo en el tiempo del fin de la filosofía logocéntrica, acercándose otra cosa.

La filosofía europea estaba basada en el principio logocéntrico que corresponde al principio de exclusión, el elemento diferenciador, la diairesis griega. Todo esto corresponde estrictamente a la actitud masculina, refleja el orden jerárquico, autoritario, vertical del ser y del conocimiento.

LA FIGURA DEL SUJETO RADICAL

Hay cuatro tipos de hombres, según Martin Heidegger:
1) Las personas simples e ignorantes, que no pueden escoger nada. Cambian con el mundo y con la sociedad.
2) Los conservadores. Ellos tienen miedo de la noche de Dios, de la decadencia. Quieren conservar lo que existe contra el tiempo que todo lo devora.
3) Los progresistas. Ellos quieren ir en la dirección de la decadencia más y más rápido. Son los responsables de la situación actual. Los liberales, el gobierno mundial, en conjunto pueden ser llamados “El Anticristo Colectivo”.
4) Existe también un cuarto tipo: los nuevos filósofos. Ellos descienden al centro de la noche y no tienen miedo. Ahí donde el peligro es máximo. Heidegger dice de ellos: estos filósofos se enfrentan con el “conocimiento duro del nihilismo”, schwere Wissen des Nihilismus.
 
El Sujeto Radical va con el mundo sin ser de este mundo. Es en sí mismo la manifestación paradójica del fin. Yo llamo a esto el “zen eurasista”.

Eurasia y Europa: diálogo de “Grandes Espacios”

La no-polaridad supone la “decapitación” de los EEUU, pero al mismo tiempo puede ser definida como un intento de la potencia hegemónica por mantener su influencia a través de la auto-dispersión, de la disolución. Bajo estas circunstancias, es estrictamente necesario evitar retrasos, quedarse atrapado en el entorno post-liberal, así como humildad en una “no-polaridad coherente”. Los nuevos actores deben desafiar ahora la posmoderna “no direccionalidad de los cambios” y tomar conscientemente la responsabilidad absoluta de las decisiones y de las acciones estratégicas en el campo de la práctica política. El principal investigador asociado de la Fundación New America, Parag Khanna, analizando la situación actual y la precaria situación de los EEUU, aborda la función crítica de la diplomacia, hacia la cual debería ser desplazado el enfoque. Para la mejora de la estructura diplomática mundial se contempla la responsabilidad de la consolidación de la hegemonía estadounidense. Sin embargo, esto no tiene en cuenta el hecho de que el lenguaje diplomático está experimentando un reformateo significativo en el contexto del cambio paradigmático al modelo multipolar, y este proceso es irreversible. En la actualidad tenemos que hablar del diálogo de civilizaciones. El diálogo se construye en un nivel completamente diferente, que está más allá de las reglas del diálogo entre los estados nacionales (es decir, fuera del discurso occidental impuesto), con los EEUU teniendo el poder de la toma de decisiones final. A menos que entendamos que la batalla por la dominación del mundo no es entre civilizaciones, sino entre una sola civilización (la occidental) contra todos los “otros” – y en la que se ofrecen sólo dos opciones: 1) estar del lado de esa civilización, 2) o estar contra ella defendiendo el derecho a la propia independencia y singularidad – no seremos capaces de formular un nuevo lenguaje diplomático para el diálogo de civilizaciones. Y esto debería ser entendido, sobre todo, por la élite de la civilización responsable, según Alexander Dugin, de conducir el diálogo. Si todos los “otros” están de acuerdo con el proyecto unipolar, nuestra batalla está perdida, pero si escogen una opción radicalmente diferente, estaremos a la espera del “ascenso del resto” (Fareed Zakaria). Deberíamos tener en cuenta que el mundialmente famoso politólogo británico Paul Kennedy, ha expresado su preocupación por la aparición de diferencias ideológicas entre los EEUU y Europa, debido a la oposición a uno de los proyectos del orden mundial – unipolar o multipolar. En el entorno actual deberíamos confiar, no sólo en el aumento de los conflictos entre Europa y América, sino preparar la situación de ruptura y de división de la primera respecto a la influencia hegemónica de la segunda. Aquí Rusia tiene un papel especial.

De Geografía Sagrada a Geopolítica

Los conceptos geopolíticos se convirtieron en los principales factores de la política moderna desde hace mucho tiempo. Los mismos se basan en los principios generales que permiten analizar fácilmente la situación de cualquier país y región en particular.

La geopolítica en su forma actual es, sin duda, una ciencia mundana, “profana”, secularizada. Pero, tal vez, entre todas las ciencias modernas es la que guarda en sí misma la mayor conexión con la Tradición y las ciencias tradicionales. René Guénon dijo que la química moderna es el resultado de la desacralización de una ciencia tradicional, la alquimia, como la física moderna lo es de la de la magia. Exactamente de la misma manera se podría decir que la geopolítica moderna es el producto de la secularización y la desacralización de otra ciencia tradicional, la geografía sagrada. Pero desde que la geopolítica ocupa un lugar especial entre las ciencias modernas, a menudo es considerada como una “pseudociencia”, su profanación no está tan consumada ni es tan irreversible como en el caso de la química o la física. Aquí, la conexión con la geografía sagrada es más bien claramente visible. Por lo tanto, es posible decir que la geopolítica se encuentra en un lugar intermedio entre la ciencia tradicional (la geografía sagrada) y la ciencia profana.

 

Manifiesto de la Alianza Global Revolucionaria

El fin del capitalismo. El desarrollo del capitalismo ha llegado a su límite natural. Sólo hay un camino para el sistema económico mundial, colapsar en sí mismo. Basado en un aumento progresivo de las instituciones puramente financieras, los bancos en primer lugar, y luego de estructuras de valores más complejas y sofisticadas, el sistema del capitalismo moderno ha quedado completamente divorciado de la realidad, del equilibrio entre la oferta y la demanda, de la relación entre producción y consumo, de la conexión con la vida real. Toda la riqueza del mundo está concentrada en las manos de la oligarquía financiera mundial a través de complicadas manipulaciones, como las construcciones financieras piramidales. Esta oligarquía ha devaluado no sólo el trabajo, sino también el capital ligado a los fundamentos del mercado, garantizado a través de la renta financiera. El resto de las fuerzas económicas son esclavas de esta impersonal élite ultra liberal transnacional. Independientemente de qué sintamos acerca del capitalismo, ahora está claro que no sólo está pasando por una nueva crisis, sino que todo el sistema se encuentra al borde del colapso total.

No importa que la oligarquía mundial intente ocultar el actual colapso a las masas de la población mundial, más y más personas comienzan a sospechar que el mismo es inevitable, y que la crisis financiera mundial causada por el colapso del mercado hipotecario estadounidense y de los principales bancos, es sólo el comienzo de una catástrofe global.

Esta catástrofe se puede retrasar, pero no se puede prevenir o evitar. La economía mundial, en la forma en la que opera ahora, está condenada.

Tradicionalismo y Sociología – La Figura del Sujeto Radical (Modernidad y Eternidad y tradicionalistas sin Tradición)

La diferencia entre el tradicionalismo y la sociología consiste en el hecho de que la sociología parte de la modernidad y juzga a la Tradición desde el punto de vista de la modernidad. Los tradicionalistas hacen lo contrario: ven la modernidad desde el punto de vista de la Tradición. La modernidad pone toda la realidad en el tiempo, en la historia. La Tradición considera las cosas a la luz de la eternidad. Por eso los sociólogos piensan diacrónicamente la pre-modernidad como algo pasado. Los tradicionalistas consideran la modernidad como un aspecto de la eternidad, es decir, como algo eterno.

Esto, por lo tanto, no es algo tan fácil de comprender. Siendo totalmente efímera la ilusión, el mundo moderno como el mundo de la perversión radical también, de una manera paradójica, pertenece a la eternidad.

Los tradicionalistas son vecinos de los estructuralistas. La Tradición y la modernidad pueden ambas ser vistas como estructuras.

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