La Cuarta Teoría Política y la destrucción de la modernidad
Los Nuevos Tiempos son un gran error. Todos sus principios, axiomas y vectores resultaron ser un callejón sin salida. Tanto en filosofía como en religión, tanto en ciencia como en política. Esto se hizo evidente durante el turbulento siglo XX, cuando las tres principales ideologías políticas de la Modernidad --el liberalismo, el comunismo y el fascismo-- convergieron en una batalla mortal. Sin embargo, su confrontación fue oscurecida por la intensidad del hecho de que los tres se basan en los mismos requisitos previos: materialismo, progresismo, ateísmo y tienen características comunes, principalmente el racismo biológico o de civilización (considerando a Occidente como un tipo universal de sociedad), totalitarismo y cero tolerancia para la disidencia. Cuando en el transcurso del siglo XX el liberalismo obtuvo una victoria decisiva sobre las otras teorías políticas, se convirtió en el heredero de toda la Modernidad política. De ahora en adelante, fue precisamente el liberalismo el que se convirtió en la principal encarnación de las falacias y el mal que forman la base de la Nueva Era Política.
