Una nación, etnias diferentes

Putin ha hablado este verano sobre la necesidad de distinguir entre naciones y grupos étnicos. La nación es una sola, como único es el estado, mientras que los grupos étnicos son diversos. En este punto es muy importante no permitir ni el nacionalismo separatista de los grupos minoritarios, ni el nacionalismo de los pueblos más grandes. Los modelos nacionalistas son incompatibles con la naturaleza euroasiática de nuestra sociedad. Si queremos preservar, fortalecer y ampliar nuestra esfera de influencia, debemos ser euroasiáticos y basar nuestra política en esta filosofía.

Esto es todo lo que Putin anunció, este es el proyecto que ha comenzado a concretar. Creo que en un corto período de tiempo va a ser necesario modificar nuestro sistema político, cambiar el equilibrio de poder entre el centro y las regiones, y el discurso en dos direcciones simultáneamente: la eliminación de conceptos tales como la república nacional dentro de Rusia y al mismo tiempo ampliar el poder de los grupos étnicos, una política deliberada para el fortalecimiento y la renovación de la lengua y de las comunidades religiosas. Se trata de un equilibrio dual.

LA FIGURA DEL SUJETO RADICAL

Hay cuatro tipos de hombres, según Martin Heidegger:
1) Las personas simples e ignorantes, que no pueden escoger nada. Cambian con el mundo y con la sociedad.
2) Los conservadores. Ellos tienen miedo de la noche de Dios, de la decadencia. Quieren conservar lo que existe contra el tiempo que todo lo devora.
3) Los progresistas. Ellos quieren ir en la dirección de la decadencia más y más rápido. Son los responsables de la situación actual. Los liberales, el gobierno mundial, en conjunto pueden ser llamados “El Anticristo Colectivo”.
4) Existe también un cuarto tipo: los nuevos filósofos. Ellos descienden al centro de la noche y no tienen miedo. Ahí donde el peligro es máximo. Heidegger dice de ellos: estos filósofos se enfrentan con el “conocimiento duro del nihilismo”, schwere Wissen des Nihilismus.
 
El Sujeto Radical va con el mundo sin ser de este mundo. Es en sí mismo la manifestación paradójica del fin. Yo llamo a esto el “zen eurasista”.

APORTACIONES A LA CUARTA TEORÍA POLÍTICA

Nos encontramos ante un nuevo libro sobre la Cuarta Teoría Política en español, salido de la pluma del profesor Alsina, que se ha convertido en uno de los principales expertos españoles en este tema. No es de extrañar, pues para entender bien el libro de Dugin no basta con tener algunos conocimientos políticos sino que hay que tener un profundo conocimiento filosófico, principalmente de Heidegger y su Dasein (sujeto propuesto para la Cuarta Teoría Política, como el individuo lo es para el liberalismo, la clase social para el marxismo o el Estado para el fascismo italiano). El profesor Alsina, poseedor de una amplia cultura científica (es catedrático de Biología y Geología), filosófica (es doctor en Filosofía) e histórica (es máster en Historia de las Ciencias), tiene el bagaje intelectual necesario para afrontar la tarea de analizar esta teoría abierta y de contribuir a su construcción. Analiza las diferentes ideologías de la modernidad bajo el triple prisma científico-filosófico-histórico. Interesantísimo es el análisis que hace del liberalismo, primera teoría política de la modernidad y triunfadora tras derrotar bélicamente al fascismo y económicamente al comunismo.

El Verdadero Dugin

Alexander Dugin es ya bien conocido en los círculos de “extrema Derecha” de todo el mundo — con esto nos referimos a nacionalistas, fascistas, tradicionalistas, conservadores culturales o nacionales, o nuevo-derechistas (también conocidos como identitarios). Debido a la traducción al inglés de su libro “La Cuarta Teoría Política” en el 2012, Dugin ha recibido una cantidad significativa de atención internacional de parte de los interesados en las teorías derechistas o conservadoras. Desde entonces, otros ensayos realizados por Dugin sobre temas como el euroasianismo y la teoría del mundo multipolar (los cuales están interconectados entre sí y con lo que él llama la cuarta teoría política) han sido traducidos al inglés, entre varios otros idiomas, lo que nos permite tener una mejor visualización de su pensamiento.

Grecia: Batalla Final

Hoy en día, mucho depende de cada uno de nosotros. Es necesario romper el cerco informativo en torno a Grecia. Debemos difundir información sobre la situación real y los acontecimientos en Atenas y otras ciudades griegas antes del referéndum. Los griegos deben saber que no vamos a dejarlos solos con sus problemas, que pueden contar con nuestra ayuda y nuestro apoyo. Bruselas y la hegemonía liberal quieren destruir Grecia. Nosotros queremos salvarla. Tomamos la religión de Grecia. Somos responsables ante el pueblo griego, que históricamente es el profesor de los rusos. Somos responsables ante Europa y debemos llegar a ser los garantes de su libertad, independencia y soberanía.

El 5 de julio, el proceso fundamental puede iniciarse. El proceso de liberación de Europa de la dictadura del Nuevo Orden Mundial. ¡Es nuestra batalla!

La batalla por Ucrania y el cuarto paradigma político

Desde hace años, en determinados círculos, ha sido impulsado el presupuesto de la necesaria superación de las categorías políticas pre-existentes en favor de una nueva definición. En cuanto necesidad histórica es fundamental comprender su naturaleza estructural, para tomar conciencia del nuevo contexto político en el que tendremos que posicionarnos, elegir el campo y determinar el alcance de la batalla.

Tal presupuesto identifica en la época de la política posmoderna, la actual fase posdemocrática, el agotamiento terminológico y narrativo de las categorías de posicionamiento tales como derecha e izquierda, y la oportunidad de formular un paradigma político actual, que sepa proponer una línea teórica además de trazar un recorrido estratégico por uno de los dos polos del nuevo antagonismo político.

La geopolítica de Rusia, por Aleksandr Duguin

La presente obra resulta del todo novedosa en España por la naturaleza e idiosincrasia de la misma, que no es una «historia de Rusia» al uso, sino que profundiza a nivel teórico y metodológico en muchos aspectos de la historia rusa del último siglo en clave geopolítica, y además constituye una publicación inédita de su autor en lengua castellana. Aleksandr Duguin, cuya amplia trayectoria intelectual y militante en multitud de movimientos patrióticos y avalado por su gran actividad en la difusión de ideas mediante múltiples publicaciones, se ha convertido en los últimos años en el centro de múltiples polémicas que han generado posiciones encontradas en torno a su figura. Solamente deberíamos contextualizar su obra dentro de los últimos acontecimientos mundiales, su decidida oposición al liberalismo —al que señala como el gran enemigo del mundo— y los planteamientos multipolares que defiende, o el conflicto, todavía hoy muy vivo, que vivimos en Ucrania y donde concurren muchos factores y variables, todos ellos de una enorme complejidad. Sin lugar a dudas Aleksandr Duguin es una figura de indudable talla a nivel mundial, con una obra y unos conocimientos vastos y eruditos que le convierten en un autor sobradamente cualificado en el contexto de las problemáticas que aborda la obra que presentamos.

Eurasia y Europa: diálogo de “Grandes Espacios”

La no-polaridad supone la “decapitación” de los EEUU, pero al mismo tiempo puede ser definida como un intento de la potencia hegemónica por mantener su influencia a través de la auto-dispersión, de la disolución. Bajo estas circunstancias, es estrictamente necesario evitar retrasos, quedarse atrapado en el entorno post-liberal, así como humildad en una “no-polaridad coherente”. Los nuevos actores deben desafiar ahora la posmoderna “no direccionalidad de los cambios” y tomar conscientemente la responsabilidad absoluta de las decisiones y de las acciones estratégicas en el campo de la práctica política. El principal investigador asociado de la Fundación New America, Parag Khanna, analizando la situación actual y la precaria situación de los EEUU, aborda la función crítica de la diplomacia, hacia la cual debería ser desplazado el enfoque. Para la mejora de la estructura diplomática mundial se contempla la responsabilidad de la consolidación de la hegemonía estadounidense. Sin embargo, esto no tiene en cuenta el hecho de que el lenguaje diplomático está experimentando un reformateo significativo en el contexto del cambio paradigmático al modelo multipolar, y este proceso es irreversible. En la actualidad tenemos que hablar del diálogo de civilizaciones. El diálogo se construye en un nivel completamente diferente, que está más allá de las reglas del diálogo entre los estados nacionales (es decir, fuera del discurso occidental impuesto), con los EEUU teniendo el poder de la toma de decisiones final. A menos que entendamos que la batalla por la dominación del mundo no es entre civilizaciones, sino entre una sola civilización (la occidental) contra todos los “otros” – y en la que se ofrecen sólo dos opciones: 1) estar del lado de esa civilización, 2) o estar contra ella defendiendo el derecho a la propia independencia y singularidad – no seremos capaces de formular un nuevo lenguaje diplomático para el diálogo de civilizaciones. Y esto debería ser entendido, sobre todo, por la élite de la civilización responsable, según Alexander Dugin, de conducir el diálogo. Si todos los “otros” están de acuerdo con el proyecto unipolar, nuestra batalla está perdida, pero si escogen una opción radicalmente diferente, estaremos a la espera del “ascenso del resto” (Fareed Zakaria). Deberíamos tener en cuenta que el mundialmente famoso politólogo británico Paul Kennedy, ha expresado su preocupación por la aparición de diferencias ideológicas entre los EEUU y Europa, debido a la oposición a uno de los proyectos del orden mundial – unipolar o multipolar. En el entorno actual deberíamos confiar, no sólo en el aumento de los conflictos entre Europa y América, sino preparar la situación de ruptura y de división de la primera respecto a la influencia hegemónica de la segunda. Aquí Rusia tiene un papel especial.

El Imperio de nuestro mañana

Vea: hoy todo el mundo plantea proyectos completamente utópicos y no duda en hacerlo. Cualquier desfile gay universal con seres poshumanos poseídos por las divisas virtuales y la inmortalidad física (liberales). También el califato global (wahabitas).

Luego, aquel centro mesiánico mundial en Israel que alimenta la mano de hierro ger-toshav (sionista) [1]. Los “realistas” y los partidarios del statu quo (que dicen: no pasará nada y todo será como lo es ahora, como de costumbre, como si todo hubiera sido como ahora, sin sentido – todo fue siempre diferente, y eso depende de lo que somos como seres humanos libres, y de lo que queremos profundamente en nuestros corazones) refunfuñan un completo absurdo – no hay nada más utópico que el deseo de preservar todo lo que existe en este momento. En cualquier caso, somos guiados por grandes proyectos.

Por qué deberíamos escondernos, como tradicionalistas y esencialmente conservadores, tras la fachada de nuestros planes y proyectos basados en secos cálculos racionales (nadie nos cree de todos modos). Por lo tanto, es posible hablar abiertamente: nuestro objetivo es el Imperio Indoeuropeo – desde Vladivostok hasta Dublín. Bajo la bandera de Cristo y del Gran Monarca. El Imperio del Pueblo, gobernado por los sabios y los valientes. No existirán allí mercaderes y politecnólogos, oligarcas y usureros.

Putin, una bandera para la liberación europea

Vladimir Putin es el líder más europeo entre los otros jefes de Estado europeos. ¿Por qué? Porque sólo él ve a Europa como una potencia libre, independiente y soberana. Así Putin – como Jean Thiriart y Jean Parvulesco – está convencido de que Europa será grande sólo si sus límites se extienden desde Lisboa a Vladivostok. Putin entiende como ningún otro que para este proyecto hay un obstáculo esencial – el mundo anglosajón, la hegemonía de los Estados Unidos, el mundo talasocrático. Todas las guerras entre estados europeos eran esencialmente guerras civiles en el contexto de la común civilización indoeuropea – con raíces comunes, con un patrimonio común, que se remonta a Grecia y a Roma. Sólo el imperio comercial marítimo británico era una desviación, que hizo revivir el espíritu de la civilización semítica de Cartago. En un duelo de Roma contra Cartago, Putin claramente está del lado de Roma, porque Moscú es la tercera Roma. Es por esto que él es el principal oponente de la hegemonía estadounidense y la oligarquía financiera mundial, defendiendo no sólo los intereses de Rusia, sino también a los intereses de Europa.

De Geografía Sagrada a Geopolítica

Los conceptos geopolíticos se convirtieron en los principales factores de la política moderna desde hace mucho tiempo. Los mismos se basan en los principios generales que permiten analizar fácilmente la situación de cualquier país y región en particular.

La geopolítica en su forma actual es, sin duda, una ciencia mundana, “profana”, secularizada. Pero, tal vez, entre todas las ciencias modernas es la que guarda en sí misma la mayor conexión con la Tradición y las ciencias tradicionales. René Guénon dijo que la química moderna es el resultado de la desacralización de una ciencia tradicional, la alquimia, como la física moderna lo es de la de la magia. Exactamente de la misma manera se podría decir que la geopolítica moderna es el producto de la secularización y la desacralización de otra ciencia tradicional, la geografía sagrada. Pero desde que la geopolítica ocupa un lugar especial entre las ciencias modernas, a menudo es considerada como una “pseudociencia”, su profanación no está tan consumada ni es tan irreversible como en el caso de la química o la física. Aquí, la conexión con la geografía sagrada es más bien claramente visible. Por lo tanto, es posible decir que la geopolítica se encuentra en un lugar intermedio entre la ciencia tradicional (la geografía sagrada) y la ciencia profana.

 

La desintegración de Estados Unidos y la Cuarta Teoría Política: un breve panorama

El incipiente debate sobre el potencial y la aplicación de la Cuarta Teoría Política (4TP) en los Estados Unidos es un asunto de un creciente interés e importancia dentro de la actual crisis mundial. Para que su potencial y su aplicación puedan entenderse, debemos comenzar por abordar las siguientes áreas que contienen preguntas en forma tanto de problemas como de posibilidades.

En este escrito, exploraremos los siguientes cinco elementos. En primer lugar, una introducción para una forma de analizar los problemas y las posibilidades. En segundo lugar, vamos a ver algunos de los factores materiales que indican una crisis de legitimidad en el régimen actual de los Estados Unidos. En tercer lugar, recurriremos a una descripción de los elementos del proceso orgánico a desarrollar por un movimiento intelectual de 4TP que trabaje de dentro de los EEUU. En cuarto lugar, veremos algunos de los elementos básicos que estructuran el discurso actual en los EEUU. Por último, proporcionaremos una comprensión de las opiniones políticas populares en los EEUU, principalmente la socialista y la libertaria.

 

Manifiesto de la Alianza Global Revolucionaria

El fin del capitalismo. El desarrollo del capitalismo ha llegado a su límite natural. Sólo hay un camino para el sistema económico mundial, colapsar en sí mismo. Basado en un aumento progresivo de las instituciones puramente financieras, los bancos en primer lugar, y luego de estructuras de valores más complejas y sofisticadas, el sistema del capitalismo moderno ha quedado completamente divorciado de la realidad, del equilibrio entre la oferta y la demanda, de la relación entre producción y consumo, de la conexión con la vida real. Toda la riqueza del mundo está concentrada en las manos de la oligarquía financiera mundial a través de complicadas manipulaciones, como las construcciones financieras piramidales. Esta oligarquía ha devaluado no sólo el trabajo, sino también el capital ligado a los fundamentos del mercado, garantizado a través de la renta financiera. El resto de las fuerzas económicas son esclavas de esta impersonal élite ultra liberal transnacional. Independientemente de qué sintamos acerca del capitalismo, ahora está claro que no sólo está pasando por una nueva crisis, sino que todo el sistema se encuentra al borde del colapso total.

No importa que la oligarquía mundial intente ocultar el actual colapso a las masas de la población mundial, más y más personas comienzan a sospechar que el mismo es inevitable, y que la crisis financiera mundial causada por el colapso del mercado hipotecario estadounidense y de los principales bancos, es sólo el comienzo de una catástrofe global.

Esta catástrofe se puede retrasar, pero no se puede prevenir o evitar. La economía mundial, en la forma en la que opera ahora, está condenada.

Contra-hegemonía en la Teoría del Mundo Multipolar

La TMM es la inserción del concepto contra-hegemónico en el área teórica específica. Y hasta cierto punto la TMM sigue estrictamente al gramscismo. Pero cuando llegamos al aspecto sustantivo del pacto contra-hegemónico, aparecen diferencias significativas. La más esencial es el rechazo del dogmatismo de izquierda: la TMM se niega a considerar la transformación burguesa de las sociedades modernas en todo el planeta como una ley universal. Así, la TMM acepta el gramscismo y la metapolítica más en la versión de la “nueva derecha” (Alain de Benoist), que en la versión de la “nueva izquierda” (R. Cox). La posición de Alain de Benoist no es exclusivista y no excluye al marxismo en la medida en que es un aliado en la lucha común contra el Capital y la hegemonía. Por lo tanto, en sentido estricto, el término “gramscismo de derecha” no es del todo correcto: sería mejor hablar de un gramscismo inclusivo (contra-hegemonía entendida en sentido amplio como todo tipo de oposición a la hegemonía, es decir, como una generalizadora y etimológicamente estricta “contra”), y de un gramscismo exclusivo (contra-hegemonía en un sentido limitado, como “pos-hegemonía”). La TMM elige el gramscismo inclusivo. Para ser más exacto, esta es la postura de superación de las derechas y las izquierdas más allá de los límites conceptuales de la ideología política moderna que pone de manifiesto el contexto de la Cuarta Teoría Política, fuertemente ligada a la TMM.

Tradicionalismo y Sociología – La Figura del Sujeto Radical (Modernidad y Eternidad y tradicionalistas sin Tradición)

La diferencia entre el tradicionalismo y la sociología consiste en el hecho de que la sociología parte de la modernidad y juzga a la Tradición desde el punto de vista de la modernidad. Los tradicionalistas hacen lo contrario: ven la modernidad desde el punto de vista de la Tradición. La modernidad pone toda la realidad en el tiempo, en la historia. La Tradición considera las cosas a la luz de la eternidad. Por eso los sociólogos piensan diacrónicamente la pre-modernidad como algo pasado. Los tradicionalistas consideran la modernidad como un aspecto de la eternidad, es decir, como algo eterno.

Esto, por lo tanto, no es algo tan fácil de comprender. Siendo totalmente efímera la ilusión, el mundo moderno como el mundo de la perversión radical también, de una manera paradójica, pertenece a la eternidad.

Los tradicionalistas son vecinos de los estructuralistas. La Tradición y la modernidad pueden ambas ser vistas como estructuras.

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