Occidente y su desafío (I)

El término “Occidente” puede interpretarse de diferentes maneras. Por lo tanto, en primer lugar deberíamos definir lo que entendemos por ese término y cómo el concepto ha evolucionado históricamente.

Es perfectamente evidente que “Occidente” no es un término puramente geográfico. La esfericidad de la Tierra hace tal definición simplemente incorrecta: lo que para un punto es el oeste, para otro es el este. Pero nadie incluye este sentido en el concepto de “Occidente”. Aunque mediante un examen más minucioso descubriremos aquí una circunstancia importante: la concepción de “Occidente” toma por defecto como su línea cero, desde la que se establecen sus coordenadas, precisamente a Europa. Y casualmente la línea cero del meridiano pasa por Greenwich de acuerdo con un convenio internacional. El eurocentrismo está ya incorporado en el propio procedimiento.

Aunque muchos estados antiguos (Babilonia, China, Israel, Rusia, Japón, Irán, Egipto, etc.) pensaran en sí mismos como “el centro del mundo”, “los imperios medios”, “celestiales”, “los reinos bajo el sol”, en la práctica internacional Europa se convirtió en la coordenada central; más estrictamente, Europa Occidental. Precisamente desde ahí se acostumbra a definir un vector en dirección hacia el Este y un vector en dirección hacia el oeste. Sucede entonces que incluso en el estrecho sentido geográfico vemos el mundo desde un punto de vista eurocéntrico, y lo que se acepta llamar como “Occidente”, al mismo tiempo se presenta a sí mismo como el centro, “el medio “.

La ideología del Gobierno Mundial

El frente de combate ideológico anti-mundialista también debe combinar en sí mismo elementos de ideologías “izquierdistas” y “derechistas”, pero debemos ser “derechistas” en términos políticos (en otras palabras, “nacionalistas”, “tradicionalistas”, etc.), e “izquierdistas” en la esfera económica (en otras palabras, partidarios de la justicia social, el “socialismo”, etc.). De hecho, esta misma combinación no es sólo un programa político convencional y arbitrario, sino una condición necesaria en esta etapa de la lucha. La prioridad geopolítica hacia Oriente conlleva el que nos incumba renunciar completamente a los diferentes prejuicios “anti asiáticos”, sostenidos en ocasiones por la derecha rusa bajo la influencia del completamente extemporáneo mal ejemplo de la derecha europea. El “anti-asianismo” juega solamente a favor del Nuevo Orden Mundial. Y, por último, la lealtad a la Iglesia, a las enseñanzas de los Santos Padres, el Cristianismo Ortodoxo es un elemento necesario y muy importante de la lucha anti-mundialista, ya que la sustancia y el significado de esta lucha radican en la elección de Dios Verdadero, el “bando correcto”, la “parte bendecida”. Y nadie será capaz de salvarnos del falso encanto, del pecado, de la tentación, de la muerte en este terrible viaje, excepto el Hijo de Dios. Debemos convertirnos en Su anfitrión, Su ejército, Sus siervos y Sus misioneros. El Gobierno Mundial es la última rebelión del mundo inferior contra la Divinidad. Breve será el instante de su triunfo. Eterna será la alegría de los que se unirán a las filas de los “últimos luchadores por la Verdad y la Libertad en Dios”.

¿Qué le pasa a Europa?

Esa es la razón por la que Rusia está siendo atacada – en Ucrania, en Moscú, en todas partes. El reciente asesinato del liberal Boris Nemstsov fue una provocación que sirve para demonizar a Rusia cada vez más a los ojos de Occidente. Los liberales, la oligarquía financiera mundial y atlantista (los Estados Unidos y la élite financiera), tratan de provocar hostilidad entre Rusia y Europa, así como tratan de salvar su tembloroso imperio promoviendo conflictos étnicos. La guerra en Ucrania es el primer paso en la serie de conflictos étnicos en suelo europeo. La élite liberal mundial planea la guerra étnica no sólo en Ucrania o Rusia, sino en Alemania, Francia, Europa del Este y en otros lugares. El Imperio liberal trata de salvar su hegemonía, que cae a pedazos, dividiéndonos.

Tenemos que resistir a fin de construir una Europa mejor, la Europa verdaderamente europea. Y en tal situación Rusia es el amigo y EEUU es el enemigo. Tenemos que trabajar en una alianza ruso-europea, no porque los europeos amen a Rusia o los rusos amen a los europeos. La razón es diferente: tenemos que estar juntos para salvar a cada uno de nosotros del peligro que nos amenaza a todos.

Te deseo todo lo mejor y me gustaría añadir que aprecio mucho el impacto de la revista Zuerst dirigida por el valiente Manuel Ochsenreiter, y su lucha por una Alemania mejor promoviendo la Europa verdadera.

El “Dasein” y la Cuarta Teoría Política

Partiendo de estas premisas Dugin afirma que el tiempo es una categoría política. En la sociedad moderna o posmoderna el tiempo es lineal y progresivo, pero en otro tipo de sociedad puede ser cíclico, o incluso regresivo. La CTP reivindica una concepción del tiempo reversible, que es socialmente dependiente. La experiencia de la década de 1990, es, según Dugin, bastante demostrativa: las gentes de la URSS estaban convencidas de que el socialismo seguía al capitalismo, pero entonces vieron lo contrario: el capitalismo emergiendo de los restos de la sociedad comunista. Reconociendo la reversibilidad del tiempo político e histórico la CTP desarrolla un nuevo punto de vista pluralista de la ciencia política y alcanza la perspectiva necesaria para la construcción ideológica.

Para la CTP no hay etapas ni épocas, sino preconceptos y conceptos. Las construcciones teológicas de la sociedad tradicional son algunas de las variables posibles, junto con el socialismo, la teoría keynesiana, el libre mercado, la democracia parlamentaria o el nacionalismo. Todo ello es posible en la medida que se toma al Dasein como sujeto de la CTP y en la medida que este Dasein institucionaliza al tiempo.

Civilizaciones y geopolítica de los “grandes espacios” en la Cuarta Teoría Política

El concepto geopolítico de Heartland fue introducido por Mackinder, y ligado a la existencia geográfica de cuencas endorreicas, es decir, grandes cuencas fluviales que desembocan en mares cerrados (Mar Caspio, Mar Negro). Heartland procede del inglés heart (corazón) y land (tierra), siendo quizás “tierra nuclear” o “región cardial” las traducciones castellanas más aproximadas. El Heartland es la suma de una serie de cuencas fluviales contiguas cuyas aguas van a dar a cuerpos acuáticos inaccesibles para la navegación oceánica. Se trata de las cuencas endorreicas de Eurasia Central más la parte de la cuenca del Océano Ártico congelada en la Ruta del Norte con una capa de hielo de entre 1,2 y 2 metros, y por tanto impracticable buena parte del año ―salvo para rompehielos de propulsión atómica (que sólo la Federación Rusa posee) y similares embarcaciones

La regla de oro de Mackinder podría traducirse como “Quien una a Europa con el corazón de la tierra, dominará el corazón de la tierra y por tanto la Tierra”. El Heartland carece de un centro neurálgico claro y puede definirse como un gigantesco y robusto cuerpo en busca de un cerebro. Dado que entre el Heartland y Europa no hay barreras geográficas naturales (cadenas montañosas, desiertos, mares, etc.), la cabeza más viable para el Heartland es claramente Europa, seguida a mucha distancia por China, Irán e India.

La Cuarta Teoría Política y la “Otra Europa”

Dugin se refiere especialmente a dos grandes espacios que le son próximos: uno sería Eurasia, con su centro en Rusia. Otro seria la Unión Europea. El Dasein de Eurasa sería la civilización cristiano-ortodoxa. Con respecto a la Unión Europea hay que hacer unas matizaciones importantes. Para que esta fuera realmente un Gran Espacio de los imaginados por Dugin tendría que ser fiel a su Dasein, cosa que evidentemente no es así. Liberal desde sus orígenes y vanguardia del neoliberalismo en la actualidad, la Unión Europea es concebida únicamente como un espacio de librecambio comercial, donde se aplican las normas del neoliberalismo más ortodoxo, y como un espacio “político” para la plena realización del postindividuo.

Además la dependencia política y militar de la UE respecto a los Estados Unidos y al atlantismo le alejan de la soberanía imprescindible para poder hablar de un gran espacio en el sentido duginiano del término. El hecho de que la UE se plantee la integración de Turquía, país absolutamente ajeno al Dasein europeo, tanto por su cultura, su religión o su situación geográfica confirma lo que estamos diciendo. La penosa actuación de la UE en la crisis de Ucrania, mostrando su absoluto seguidismo de los intereses estadounidenses es otro argumento a nuestro favor. Los intereses geopolíticos de Europa aconsejan a esta una alianza con Eurasia, y por tanto la UE está actuando en contra de los intereses de Europa.

Es sintomático que la UE este liderada por Alemania, país absolutamente “nuevo”, destruido no solo física, sino espiritualmente después de la II Guerra Mundial y moldeado a imagen y semejanza de sus ocupantes ingleses y americanos, y a su vez liderado por una excomunista reconvertida al neoliberalismo más “ortodoxo”.

La necesidad de la metafísica del Caos

La filosofía europea moderna comenzó con el concepto de Logos y el orden lógico del ser. Durante dos mil y algunos cientos de años este concepto ha sido completamente agotado. Todo el potencial y los principios contenidos en esta forma de pensar logocéntrica ahora se han explorado a fondo, expuesto y abandonado.

El problema del Caos y la figura del Caos se descuidaron, dejadas a un lado desde el principio de la filosofía. La única filosofía que conocemos en la actualidad es la filosofía del Logos. Pero el Logos es algo opuesto al Caos, su alternativa absoluta.

Desde el siglo XIX, con los filósofos europeos más importantes y brillantes como Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, hasta los pos-modernistas contemporáneos el hombre europeo comenzó a sospechar que el Logos estaba llegando a su fin. Algunos de ellos osaron afirmar que de ahora en adelante estamos viviendo en el tiempo del fin de la filosofía logocéntrica, acercándose otra cosa.

La filosofía europea estaba basada en el principio logocéntrico que corresponde al principio de exclusión, el elemento diferenciador, la diairesis griega. Todo esto corresponde estrictamente a la actitud masculina, refleja el orden jerárquico, autoritario, vertical del ser y del conocimiento.

Duguin: profeta de Eurasia

Alexander Duguin (Moscú, 1952) se ha transformado hoy en el más significativo geopolitólogo ruso. Inscripto en la ideología nacional bolchevique del estilo de Ernst Nietkisch sostiene un socialismo de los narodi. Esto es, un socialismo de los pueblos, despojado de todas las taras modernas como su materialismo, su ateísmo y su ilustración.

Su teoría geopolítica es la construcción de un gran espacio euroasiático con centralidad en Rusia.

En este libro que comentamos, traducción al portugués de Against the west (2012), se va a ocupar en primer lugar de qué entiende por Occidente, que a partir del nacimiento de la modernidad, pasando por sus distintas etapas – Renacimiento, Nuevo Mundo, Reforma, Revolución francesa, Revolución bolchevique, Transformación tecnológica, Globalización – se ha ido transformando en el criterio normativo del mundo. 

Una nación, etnias diferentes

Putin ha hablado este verano sobre la necesidad de distinguir entre naciones y grupos étnicos. La nación es una sola, como único es el estado, mientras que los grupos étnicos son diversos. En este punto es muy importante no permitir ni el nacionalismo separatista de los grupos minoritarios, ni el nacionalismo de los pueblos más grandes. Los modelos nacionalistas son incompatibles con la naturaleza euroasiática de nuestra sociedad. Si queremos preservar, fortalecer y ampliar nuestra esfera de influencia, debemos ser euroasiáticos y basar nuestra política en esta filosofía.

Esto es todo lo que Putin anunció, este es el proyecto que ha comenzado a concretar. Creo que en un corto período de tiempo va a ser necesario modificar nuestro sistema político, cambiar el equilibrio de poder entre el centro y las regiones, y el discurso en dos direcciones simultáneamente: la eliminación de conceptos tales como la república nacional dentro de Rusia y al mismo tiempo ampliar el poder de los grupos étnicos, una política deliberada para el fortalecimiento y la renovación de la lengua y de las comunidades religiosas. Se trata de un equilibrio dual.

LA FIGURA DEL SUJETO RADICAL

Hay cuatro tipos de hombres, según Martin Heidegger:
1) Las personas simples e ignorantes, que no pueden escoger nada. Cambian con el mundo y con la sociedad.
2) Los conservadores. Ellos tienen miedo de la noche de Dios, de la decadencia. Quieren conservar lo que existe contra el tiempo que todo lo devora.
3) Los progresistas. Ellos quieren ir en la dirección de la decadencia más y más rápido. Son los responsables de la situación actual. Los liberales, el gobierno mundial, en conjunto pueden ser llamados “El Anticristo Colectivo”.
4) Existe también un cuarto tipo: los nuevos filósofos. Ellos descienden al centro de la noche y no tienen miedo. Ahí donde el peligro es máximo. Heidegger dice de ellos: estos filósofos se enfrentan con el “conocimiento duro del nihilismo”, schwere Wissen des Nihilismus.
 
El Sujeto Radical va con el mundo sin ser de este mundo. Es en sí mismo la manifestación paradójica del fin. Yo llamo a esto el “zen eurasista”.

APORTACIONES A LA CUARTA TEORÍA POLÍTICA

Nos encontramos ante un nuevo libro sobre la Cuarta Teoría Política en español, salido de la pluma del profesor Alsina, que se ha convertido en uno de los principales expertos españoles en este tema. No es de extrañar, pues para entender bien el libro de Dugin no basta con tener algunos conocimientos políticos sino que hay que tener un profundo conocimiento filosófico, principalmente de Heidegger y su Dasein (sujeto propuesto para la Cuarta Teoría Política, como el individuo lo es para el liberalismo, la clase social para el marxismo o el Estado para el fascismo italiano). El profesor Alsina, poseedor de una amplia cultura científica (es catedrático de Biología y Geología), filosófica (es doctor en Filosofía) e histórica (es máster en Historia de las Ciencias), tiene el bagaje intelectual necesario para afrontar la tarea de analizar esta teoría abierta y de contribuir a su construcción. Analiza las diferentes ideologías de la modernidad bajo el triple prisma científico-filosófico-histórico. Interesantísimo es el análisis que hace del liberalismo, primera teoría política de la modernidad y triunfadora tras derrotar bélicamente al fascismo y económicamente al comunismo.

El Verdadero Dugin

Alexander Dugin es ya bien conocido en los círculos de “extrema Derecha” de todo el mundo — con esto nos referimos a nacionalistas, fascistas, tradicionalistas, conservadores culturales o nacionales, o nuevo-derechistas (también conocidos como identitarios). Debido a la traducción al inglés de su libro “La Cuarta Teoría Política” en el 2012, Dugin ha recibido una cantidad significativa de atención internacional de parte de los interesados en las teorías derechistas o conservadoras. Desde entonces, otros ensayos realizados por Dugin sobre temas como el euroasianismo y la teoría del mundo multipolar (los cuales están interconectados entre sí y con lo que él llama la cuarta teoría política) han sido traducidos al inglés, entre varios otros idiomas, lo que nos permite tener una mejor visualización de su pensamiento.

Grecia: Batalla Final

Hoy en día, mucho depende de cada uno de nosotros. Es necesario romper el cerco informativo en torno a Grecia. Debemos difundir información sobre la situación real y los acontecimientos en Atenas y otras ciudades griegas antes del referéndum. Los griegos deben saber que no vamos a dejarlos solos con sus problemas, que pueden contar con nuestra ayuda y nuestro apoyo. Bruselas y la hegemonía liberal quieren destruir Grecia. Nosotros queremos salvarla. Tomamos la religión de Grecia. Somos responsables ante el pueblo griego, que históricamente es el profesor de los rusos. Somos responsables ante Europa y debemos llegar a ser los garantes de su libertad, independencia y soberanía.

El 5 de julio, el proceso fundamental puede iniciarse. El proceso de liberación de Europa de la dictadura del Nuevo Orden Mundial. ¡Es nuestra batalla!

La batalla por Ucrania y el cuarto paradigma político

Desde hace años, en determinados círculos, ha sido impulsado el presupuesto de la necesaria superación de las categorías políticas pre-existentes en favor de una nueva definición. En cuanto necesidad histórica es fundamental comprender su naturaleza estructural, para tomar conciencia del nuevo contexto político en el que tendremos que posicionarnos, elegir el campo y determinar el alcance de la batalla.

Tal presupuesto identifica en la época de la política posmoderna, la actual fase posdemocrática, el agotamiento terminológico y narrativo de las categorías de posicionamiento tales como derecha e izquierda, y la oportunidad de formular un paradigma político actual, que sepa proponer una línea teórica además de trazar un recorrido estratégico por uno de los dos polos del nuevo antagonismo político.

La geopolítica de Rusia, por Aleksandr Duguin

La presente obra resulta del todo novedosa en España por la naturaleza e idiosincrasia de la misma, que no es una «historia de Rusia» al uso, sino que profundiza a nivel teórico y metodológico en muchos aspectos de la historia rusa del último siglo en clave geopolítica, y además constituye una publicación inédita de su autor en lengua castellana. Aleksandr Duguin, cuya amplia trayectoria intelectual y militante en multitud de movimientos patrióticos y avalado por su gran actividad en la difusión de ideas mediante múltiples publicaciones, se ha convertido en los últimos años en el centro de múltiples polémicas que han generado posiciones encontradas en torno a su figura. Solamente deberíamos contextualizar su obra dentro de los últimos acontecimientos mundiales, su decidida oposición al liberalismo —al que señala como el gran enemigo del mundo— y los planteamientos multipolares que defiende, o el conflicto, todavía hoy muy vivo, que vivimos en Ucrania y donde concurren muchos factores y variables, todos ellos de una enorme complejidad. Sin lugar a dudas Aleksandr Duguin es una figura de indudable talla a nivel mundial, con una obra y unos conocimientos vastos y eruditos que le convierten en un autor sobradamente cualificado en el contexto de las problemáticas que aborda la obra que presentamos.

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