EL BARON SANGUINARIO

En 1912 Roman Fedorovic está en Europa.  Al estallido del conflicto, deja París para unirse bajo los estandartes del Zar, con el Barón va una muchacha llamada Daniela, quien perecerá en un naufragio en el Mar Báltico.  En 1915 combate en Galicia y en Volinia, reportando cuatro heridas y ganando dos de las más altas condecoraciones: la Cruz de San Jorge y la Espada de Honor.  En 1916 está sobre el frente armenio, donde se rencuentra con el atamán (jefe cosaco) Semenov, a quién había conocido en Mongolia.  En agosto de 1917, partió después a Reval para organizar algunos destacamentos Buriatos y utilizarlos contra los bolcheviques, Ungern alcanza a Semenov en Transbaikalia; aquí se convierte en el Jefe de Estado Mayor del primer ejército "blanco" y organiza una División Asiática de Caballería (Aziatskaja konaja divizija) en la que confluyen mongoles, buriatos, rusos, cosacos, caucásicos, también tibetanos, coreanos, japoneses y chinos.  La División Asiática de Caballería opera por todo el año de 1918 en los territorios orientales de la Siberia, entre el Baikal y la Manchuria.

 

LA GRAN GUERRA DE LOS CONTINENTES

Recordemos los principales postulados de la geopolítica, ciencia que antes también recibía el nombre de "geografía política", y cuyo desarrollo se debe principalmente a los méritos del científico y político inglés sir Halford McKinder (1861-1947). El propio término "geopolítica" fue utilizado por vez primera por el sueco Rudolf Kjellen (1864-1922) y más tarde extendido en Europa por el alemán Karl Hausofer (1869-1946). En cualquier caso, McKinder sigue siendo el "padre de la geopolítica", cuyo modelo básico siguió como punto de partida para todas las demás investigaciones en este campo. El mérito de McKinder consiste en que supo delimitar y comprender determinadas leyes objetivas de la historia política, geográfica y económica de la humanidad. Si bien el término "geopolítica" es de aparición relativamente reciente, la realidad a la que se refiere tiene una historia milenaria.

La esencia de la doctrina geopolítica podría reducirse a los siguientes principios. Dentro de la historia planetaria existen dos visiones enfrentadas y competidoras sobe la colonización de la superficie de la Tierra: el enfoque "terrestre" y el enfoque "marítimo". La elección de uno de ellos depende de la orientación ("terrestre" o "marítima") que siguen unos u otros estados, pueblos o naciones. Su conciencia histórica, su política interior u exterior, su psicología, su visión del mundo se forman siguiendo unas reglas determinadas. Teniendo en cuenta dicha particularidad, se puede hablar perfectamente de una visión del mundo "terrestre", "continental" o incluso "esteparia" (la "estepa" es "tierra" en su estado puro ideal) y de una visión del mundo "marítima", "insular", "oceánica" o "acuática". Señalemos de paso que los primeros indicios de semejante enfoque los encontramos en las obras de los eslavófilos rusos Jomiakov y Kireévski.

ALEXANDER DUGHIN - O CUANDO LA METAFÍSICA Y LA POLÍTICA SE UNEN

Escasas personalidades en los últimos años han conmovido de manera tan estruendosa los ambientes del radicalismo mundial, como lo ha hecho Alexander Dughin. Polemista, hombre dotado de una memoria prodigiosa, notable artesano en la difícil ciencia de generar ideas, locutor radial de un programa transgresor como pocos, ensayista, geopolítico, músico, estudioso de la Metafísica guénoniana, crítico de las ideologías políticas aceptadas por la policía del pensamiento, editor clandestino de las obras de Guénon y Evola cuando aun la Unión Soviética era una realidad, director de la asociación y casa editorial Arctogaia, la cual literalmente inunda Internet con sus páginas que tratan sobre Nacional-Bolchevismo, Otto Rahn, eurasismo, y Julius Evola, entre un variopinto universo conceptual que podrá generar aplausos u odiosidades; pues frente a Dughin o se está con él y se lo sigue o se lo repudia. Parece no haber otra opción. Y, sin embargo, nosotros a continuación queremos hacer un juicio crítico que esté más allá de las posturas extremas antes mencionadas.

América indolatina y Eurasia: los pilares del nuevo sistema multipolar

El aventurerismo estadounidense en Georgia y la profunda crisis económico-financiera que afecta a todo el sistema occidental han evidenciado definitivamente la incapacidad de los Estados Unidos para gestionar el actual momento histórico. Los paradigmas interpretativos basados en las dicotomías Este-Oeste, Norte-Sur, centro-periferia no parece que sean válidos para delinear los próximos escenarios geopolíticos. Una lectura continental y multipolar de las alianzas y de las tensiones entre los actores globales nos permite identificar en la América indolatina y en Eurasia los pilares del nuevo sistema internacional. 

La incapacidad estadounidense de gobernar 

La reciente cuestión georgiana ha supuesto definitivamente el certificado de defunción del llamado unipolarismo estadounidense y, sobre todo, parece que ha hecho efectivo un sistema articulado ya sobre polos continentales, es decir, un sistema multipolar. 

Esto no ha sido captado en absoluto por la mayor parte de los observadores y analistas, que, pese a ser conscientes del crepúsculo de la “nación indispensable” (según la atrevida definición de la ex Secretaria de Estado Madeleine Albright), con motivo de la crisis de agosto entre Moscú y Tbilisi han hecho referencia, reiteradamente, a un nuevo bipolarismo y a una reformulación de la “Guerra Fría”. En realidad, estamos muy lejos de la reedición del viejo sistema bipolar, y no sólo porque las motivaciones ideológicas (entre las cuales se encuentran las antítesis comunismo-capitalismo y totalitarismo-democracia), que caracterizaron la posguerra de 1945 a 1989, y que por tanto dieron vida al equilibrio bipolar, han desaparecido, sino, sobre todo, porque grandes países de dimensiones continentales, como China, India y Brasil, como consecuencia de su desarrollo económico y gracias a la conciencia geopolítica que anima desde hace casi toda una década a sus clases dirigentes, tienen la ambición de asumir responsablemente compromisos políticos, económicos y sociales a nivel planetario. 

EUROPA HASTA VLADIVOSTOK

A pesar de no ser más grande que un pañuelo, Esparta tenía gran vitalidad desde el punto de vista histórico; vitalidad, ante todo, en su aspecto militar. Sus dimensiones y sus recursos eran suficientes para contener un ejército capaz de ganarse el respeto de todos sus vecinos. Aquí nos acercamos al problema capital de la vitalidad de los Estados. La ciudad-Estado histórica fue sustituida por el Estado territorial. El Imperio Romano tomó el lugar de Atenas, Esparta y Tebas. Y sin esfuerzo (2)
Hoy, la vitalidad histórica del Estado depende de su vitalidad militar, que a su vez depende de la vitalidad económica; lo que conduce a la siguiente alternativa. Primera hipótesis: los Estados territoriales son forzados a convertirse en satélites de los Estados continentales. Francia, Italia, España, Alemania o el Reino Unido, representan solo la ficción de Estados independientes. Desde hace tiempo, desde 1945, todos estos países se han convertido en satélites de los Estados Unidos de América. Segunda hipótesis: estos estados territoriales se transforman en un único Estado continental: Europa.

La Ruta de la Seda, el Collar de Perlas y la competición por el Índico

Quien controle el Océano Índico, domina Asia. Este océano es la llave de los siete mares en el Siglo XXI. El destino del mundo se decidirá en estas aguas.

(Alfred Thayer Mahan, geoestratega de la US Navy, 1840-1914).

Christopher J. Pehrson, teniente coronel de la Fuerza Aérea de EEUU, relata en su documento String of Pearls: meeting the challenge of China’s rising power across the Asian littoral:

En 1405, el emperador Yongle de la dinastía Ming despachó una "flota tesoro" de 62 naves bajo el mando del explorador Zheng He. Cuatro de sus naves eran de los barcos de madera más grandes jamás construidos, midiendo más de 120 metros de longitud y 50 de anchura. Su flota incluía barcos especializados en el transporte de caballos, barcos diseñados para transportar agua fresca, barcos de suministro, transportes de tropas y navíos militares de defensa. La flota zarpó hacia el océano abierto con 27.800 hombres y miles de toneladas de bienes chinos con los que comerciar durante su viaje. En comparación, 87 años más tarde en 1492, Colón se embarcó en su profético viaje con solo 3 barcos y 87 hombres. Su buque-insignia, la Santa María, apenas era apropiado para la navegación oceánica, con sus 22 metros de longitud.

Hasta entonces, los chinos se habían contentado con relacionarse con África y buena parte del Índico a través de intermediarios árabes. Después de explorar orillas exóticas durante 10 años, la flota china naufragó cerca de la costa africana y los supervivientes acabaron estableciéndose en Lamu, actual Kenia. Esta huella china en la costa africana está confirmada por análisis genéticos.

 

Un esbozo geopolítico para un futuro mundo multipolar

1. Siguiendo la decadencia y desaparición del bloque socialista de Europa Oriental a finales del pasado siglo, una nueva visión de la geopolítica mundial, basada en una nueva aproximación, se hizo necesaria. Pero la inercia del pensamiento político y la falta de imaginación histórica entre las élites políticas del Occidente victorioso condujo a una opción simplista: la base conceptual de la democracia liberal occidental, una sociedad económica de mercado, el dominio estratégico de los Estados Unidos a escala mundial se convirtieron en las únicas soluciones para todo tipo de problemas emergentes y en el modelo universal que debía ser imperativamente aceptado por toda la humanidad.

2. Ante nuestros ojos emerge una nueva realidad—la realidad de un mundo organizado alrededor del paradigma americano. Un influyente grupo de debate neoconservador en los Estados Unidos contemporáneos se refiere abiertamente al mismo con un término más apropiado – el “Imperio Global” (a veces el “Imperio Benevolente”—R. Kagan). Este Imperio es unipolar y concéntrico por su propia naturaleza. En el centro se encuentra el “Norte rico”, la comunidad atlántica. El resto del mundo—la zona de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, son consideradas como periféricas—se asume que tomará la misma dirección y la misma ruta que los países centrales de Occidente tomaron hace ya largo tiempo.

Modernización sin occidentalización

En su famoso libro “El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial” Samuel Huntington hace mención a la llamada “modernización sin occidentalización”, esto es la descripción de aquella actitud hacia los problemas del desarrollo socio-económico y tecnológico que afectan habitualmente a los denominados países del Tercer Mundo que sostienen la necesidad objetiva de desarrollar y perfeccionar sus instrumentos técnicos y los acuerdos políticos y económicos de sus sistemas sociales, mientras se niegan a seguir ciegamente al occidente atlantista y, por el contrario, tienden a poner los avances tecnológicos occidentales al servicio de sus valores nacionales.

Muchas de las élites “orientales” han recibido educación “occidental” regresando a su país de origen con una serie de importantes conocimientos técnicos y metodológicos que han aplicado para fortalecer el poder de sus propios sistemas nacionales. Así, en lugar de la esperada “convergencia” civilizatoria que sostienen los optimistas liberales, está en marcha el armado gubernamental de regímenes más bien “tradicionales” que tienen a su disposición las últimas tecnologías, lo que tiene por efecto la agudización de la confrontación (civilizatoria) por mantener a resguardo el control tecnológico o, por lo menos, por mantener una brecha técnica prudencial. Un ejemplo de este camino lo constituye el filósofo iraní Ali Shariati, importante teórico de la revolución islámica iraní.

Allianza Global Revolucionaria

Durante muchos años el origen de mi inspiración fue un especto de ideologías políticas derechistas, a las que llegué a través de los representantes del pensamiento conservador revolucionario, como Ernst Junger, Arthur Moeller van den Bruck, Oswald Spengler y Carl Schmitt. Este vector antiliberal no ha cambiado durante ninguna etapa de mi vida. Pero si en el comienzo fui partidaria de un movimiento estrictamente derechista conservador revolucionario, después de haber revisado críticamente muchos de sus componentes como el racismo (especialmente bajo su peor forma, el racismo biológico), la indulgencia frente al capitalismo y su fuertemente marcado anticomunismo, me abrí a los aspectos positivos del movimiento conservador revolucionario de izquierdas –sobre todo su anticapitalismo y su orientación euroasiatica. Tanto derechistas como izquierdistas son declarados por Karl Popper enemigos de la sociedad abierta; la similitud metafísica entre ambos se vio manifestada por la ideología antiliberal del nacional bolchevismo, esto es el Eurasianismo de izquierda. Esta ideología resolvió para mí todas las condiciones. Alexander Dugin declaró al nacional bolchevismo una “ciencia política y un fenómeno filosófico, de hecho un punto esencial en el mapa de los procesos políticos, en que derechistas e izquierdistas se funden entre sí en una autosuficiente y original síntesis de ideas.” Sin desviarme de mis posiciones, he mantenido una guerra permanente con nuestros contrarios ideológicos, sin olvidar nunca las palabras de van der Bruck: “La eternidad está al lado del conservador.”

Discurso en la Sesión Plenaria del VI Coloquio. Holguin, Cuba. 20 de Noviembre 2010

Estimados señores, colegas y amigos! Permítanme saludar en nombre del pueblo ruso y del Movimiento Eurasiatico Internacional a los participantes del coloquio. Seguro que nuestro proceso colectivo va a ayudar a desarrollar las tácticas y las estrategias para la liberación de los presos cubanos, así como la resistencia contra la agresión de los E.U. en cualquier forma y contra cualquier países. Rusia es también un objeto de la guerra de Washington, a pesar de que esta guerra no se lleva a cabo por los ejércitos o las sanciones económicas, los E.U. llegó a Irak, Afganistán, Cuba, Irán y otros países que intentan decidir la política independientemente y tienen un importante significado geopolítico e ideológico. El legado neoliberal de la era de Boris Yeltsin en la Rusia de hasta ahora es muy tangible. No es sólo por los desequilibrios sociales entre regiones y clases, donde las fortunas de miles de millones de dólares son propiedad de unos pocos oligarcas que recibieron la propiedad de las grandes empresas. A menudo, estas personas se convierten en los objetos de imitación por parte de los jóvenes, casi siempre formando falsos valores.

METAFÍSICA DEL NACIONAL-BOLCHEVISMO

El término "Nacional-Bolchevismo" puede indicar imágenes muy diversas. En sí, emergió en Alemania y en Rusia para reflejar la intuición, por parte de algunos teóricos políticos, del carácter nacional de la Revolución bolchevique de 1917, carácter oculto a la fraseología del marxismo internacionalista ortodoxo. En el contexto ruso, "nacional-bolchevique" fue la denominación habitual de aquellos comunistas orientados hacia la conservación del Estado y (consciente o inconscientemente) continuadores de la línea geopolítica de la misión de la Gran-Rusia. Pero "nacional-bolcheviques" rusos se encuentran tanto entre los blancos (Ustrialov, los "smeno-vekhovisij", los euroasiáticos de izquierda) como entre los rojos (Lenin, Stalin, Radek, Lezhnev, etc.) (1). En Alemania el fenómeno análogo se asoció a las formas de nacionalismo de extrema izquierda de los años 20 y 30 del siglo XX, en cuyos ambientes se daba una combinación de ideas socialistas no-ortodoxas, ideas nacionalistas y actitudes positivas a un entendimiento con la Unión Soviética. Entre los nacional-bolcheviques alemanes, el más coherente y radical fue sin duda Ernst Niekisch; pero en este movimiento también encontramos personajes destacados de la Revolución Conservadora alemana, como Ernst Jünger, Ernst von Salomon, August Winnig, Karl Otto-Paetel, Harro Schulzen-Beysen, Hans Zehrer, así como miembros del Partido Comunista, como Laufenberg e Wolfheim, pero también figuras espontáneas del ala izquierda del NSDAP, como Otto Strasser y Joseph Goebbels.

Alexander Dugin en Global Revolution. Entrevista

¿Cuál piensa será el papel de Rusia en la organización de las fuerzas anti-modernas?

Hay diferentes niveles involucrados en la creación del anti-globalismo, o más bien anti-occidentalismo, movimientos y corrientes de todo el mundo. La idea básica es la de unir a las personas que están luchando contra el statu quo. Así ¿cuál es el statu quo? Se trata de una serie de fenómenos relacionados provocando un cambio importante de la modernidad a la posmodernidad. Está formado por un cambio desde el mundo unipolar, representado principalmente por la influencia de los Estados Unidos y Europa occidental, hacia la así llamada no-polaridad como es ejemplificado por la hegemonía implícita actual y aquellas revoluciones que han sido orquestadas a través de ella, como por ejemplo las diferentes revoluciones Naranjas. El objetivo básico de esta estrategia es para Occidente el eventual control del planeta, no sólo a través de la intervención directa, sino también a través de la universalización de su conjunto de valores, normas y ética.

 

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